Thursday, 04 de June de 2026

Crónicas marxianas

Domingo, 16 Febrero 2014 23:44
Zeus Munive

El féretro de Eduardo Rivera

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Con la llegada de Tony Gali Fayad a la Presidencia Municipal de Puebla se enterró todo lo que olía a Eduardo Rivera Pérez.

De un plumazo, de un manotazo, de un brochazo todo se borró, se sepultó.

Mientras Lalo Rivera se levantaba de la silla del alcalde, ya los rotulistas y pintores de la brocha gorda ya le estaban dando a los colores blanco y azul en los espacios donde eran guinda y eran los institucionales de ahora este yunquista “innombrable”.

De entrada, los gimnasios al aire libre que tanto promocionó Rivera, ¡caput! Cambiaron de dueño y de color, pues del guinda con blanco con la leyenda “ La ciudad que queremos”, ahora aparecen con el lema de: “Puebla, ciudad del progreso" y con otras tonalidades.

Nada de la publicidad del “Hoy Puebla es mejor”, que usó Rivera en su ruta de salida.

Es más a este cuadro hay que añadir una fotografía de la cara sonriente del alcalde que apareció tirada en el piso, llena de lodo, un perro caminó sobre ella. Esa imagen, en menos de dos días, es más significativa que la consigna: “¡Muerto el Rey! ¡Viva el Rey!”.

Así se acabó el legado riverista o lalista o como lo quieran llamar.

¿Pero qué creen?

Eduardo Rivera ya no tuvo posiciones en el Comité Municipal del PAN que ahora dirige su adversario interno y morenovallista, Pablo Rodríguez Regordosa.

Juan Carlos Espina von Roerich ya no fue el coordinador de los regidores blanquiazules como se esperaba, sino Félix Hernández, un feligrés de la corriente de Rafael Micalco, quien desde hace tiempo se distanció de Rivera y Juan Carlos Mondragón.

Para acabar pronto: Lalo ya no tiene cabida en el PAN estatal como antes.

Incluso en su discurso inaugural, Gali criticó veladamente a su antecesor al decir que recibe una ciudad estancada y en retroceso.

“Puebla vive una realidad poco afortunada que no se puede ocultar, ya que es cuarto lugar en importancia nacional y es el municipio con mayor población de pobres en el país.”

El discurso de Gali lo centró en los dos puntos flacos de su antecesor: pobreza e inseguridad.

Para nadie es un secreto que Amadeo Lara y Gilberto Loya fueron el talón de Aquiles de la administración que dirigió Eduardo Rivera. Y, de forma tácita, Gali lo cuestionó.

Eduardo Rivera está a dos de perder el cetro que alguna vez le cedió Francisco Fraile cuando se presumía como el pastor de Acción Nacional.

Sólo le queda que el grupo antimorenovallista se una y trate de derrocar la estructura del gobernador que ya controla al PAN o que ocurra un milagro a nivel nacional para que lo revivan.

Noticias de ultratumba

Mientras tanto, en el municipio de Tlachichuca, una historia propia de la película La Ley de Herodes se registró: el actual alcalde Uruviel González Vieyra se fue de espaldas al encontrarse con las oficinas de la Presidencia totalmente vacías.

Vecinos de la región cuentan con que ni la escoba aparece y que donde debería ir el escusado sólo hay un hoyo.

No dejaron nada.

El edil saliente Jonathan Collantes Cabañas entregó el edificio sin sillas, sin escritorios, sin conmutador, sin equipos de cómputo.

No sólo eso, pues las patrullas de Seguridad Pública Municipal están inservibles. A principios de este mes, los policías ya le habían renunciado al presidente saliente porque no les pagaba.

La justificación del ex alcalde es que “fueron los ciudadanos quienes asaltaron la Presidencia municipal”, supuestamente, el 28 de mayo pasado cuando los habitantes de Tlachichuca intentaron linchar a su hermano Alfredo Collantes quien era delegado de la Secretaría General de Gobierno.

Unos pequeños huacales sirven, mientras tanto, para que los funcionarios de esa localidad puedan atender a sus gobernados.