Friday, 05 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 23 Mayo 2013 01:28
Selene Rios Andraca

Periodismo Mata Hari: de un bando a otro por 150 mil...

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La oscura y triste historia de Fátima Monterrosa comienza con el atraso de un “pendiente”.

La gloria de sus dos reportajes contra la fabulosa vida de Enrique Agüera ya había pasado, las escandalosas portadas de Acento 21 sobre las investigaciones de la Drug Enforcement Administration (DEA) contra el ex rector de la BUAP ya se habían olvidadoatrás, muy atrás, había quedado su indagatoria sobre el Cártel de Puebla que involucraba a Mario Marín, Mario Montero y Adolfo Karam, entre otros.     

Vaya, en esos días Enrique Agüera ya hasta era uno de los aliados más sólidos de Rafael Moreno Valle.

Su misión había fracasado.

Sin embargo, el aduedito permanecía.

Así comienza esta historia de la reportera de Televisa.

En esos días en los que el polvo ya había carcomido sus embates en Puebla, Fátima Monterrosa regresó a Puebla.

Como agiotista empedernida venía y otra vez, por las pesetas prometidas.

Pero no había respuesta de la Benemérita.

Pateando botes por la calle, con la mirada clavada en la acera se topó a uno de sus viejos amigos de la Ciudad de México.

Acongojada, Fátima le contó su desgracia: ya no había tocado a su rector favorito pero el “agradecimiento” nunca había llegado.

El simpático-inquisidor Gordito jalisciense (♥) se ofreció de intermediario.

Dos días después, el odiadoportodoslosmedios tapatío le entregó la bolsa de plástico con sus Galletitas del silencio.

¿Dos millones de bolillos?
¿Un millón de latitas de atún?

No, señores, tampoco es para tanto.

La señora solamente cobró 150 mil galletas de animalitos y se alejó agradecida de tierras poblanas.

Uff.
**
El martes pasado, la condecorada reportera de Televisa hizo acto de presencia en una sesión del Instituto Electoral del Estado.

En plena entrevista con el secretario Ejecutivo del IEE, Miguel David Jiménez, sobre la ilegalidad de los pendones de Agüera y Tony Gali, la periodista con micrófono apócrifo, camarógrafo con cámara apagada soltó:

—¿Es cierto que tiene usted familiares en la planilla de su tío Tony Gali?

Todos los reporteros se miraron uno a otro.
A lo lejos se escuchó un grillito.
Cri. Cri. Cri.
Miguel David ladeó la cabeza.
Una reportera se rascó la cabeza.
Otra más se acomodó el calzón.
El claxon de un carro sonó a lo lejos.
El funcionario electoral carraspeó la garganta.
Ejem, ejem.
Fátima revisó su celular y volvió a leer las indicaciones de qué preguntar.
—¿Es cierto que tiene usted familiares en la planilla de su tío Tony Gali?
—Sí, es correcto.
—¿Y le parece ético tener familiares en la planilla de su tío Tony Gali?
—También tengo familiares en las planillas de alianza 5 de Mayo y siempre me excuso en esos temas.
—¿Por qué no renuncia por ética?
 —¿Usted cree que es de poca ética tener familiares en las planillas?
—…Pero renuncie ¡Renuncie!
Los reporteros siguieron con sus preguntas de los pendones y Monterrosa intervino nuevamente.
—¿Va a renunciar por tener familiares o qué, o qué, o qué? ¡Renuncie! ¡Renuncie! ¡Renuncie! ¡Renucie!— gritaba con la mirada perdida.
Nuestro reportero Edmundo Velázquez gritó:
—¡Ese tema ya tiene dos semanas!
—Ah no sabía que tenía usted a sus paleros. Todos ustedes son unos reporteros cómodos.

Otra vez el grillito.
Cri. Cri.
—No mija, ese tema es de hace dos semanas, por Dios— reviró Edmundo Velázquez.
—Ah pues yo quiero preguntar de ese tema ahorita.

Y siguió pidiendo la renuncia hasta que se cansó.
Salió del IEE y abordó la camioneta de la panista antigalicista Violeta Lagunes, consignó Ciro Calderón de El Sol de Puebla en su cuenta de Twitter.
Miau.
Señores, ya se saben la receta: 150 mil galletitas de animalitos ¿Quién ofrece más?
Que comience la puja.