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La campaña electoral aún no empieza y el PRI ya envió refuerzos. El CEN priista determinó que los 26 distritos y las 217 alcaldías capitalinas estén custodiados por 8 delegados especiales para vigilar el comportamiento de los candidatos, los grupos internos y la militancia.
El mensaje del PRI nacional para la dirigencia poblana es devastador: ni Pablo Fernández del Campo ni Fernando Moreno Peña pueden controlar los conflictos internos y son incapaces de orquestar la elección intermedia.
Los 8 delegados enviados por Enrique Peña Nieto evidencian el estado de vulnerabilidad en el que se encuentra el partidazo en Puebla; 84 municipios arden por la imposición de candidatos y las traiciones contra Enrique Agüera, están a la vuelta de la esquina.
El hervidero en el PRI sigue sin controlarse y el tiempo corre en su contra. Aun con 8 súper delegados especiales, el éxodo y las traiciones de la militancia, serán inevitables.