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Es curioso, en la ciudad que concentra el mayor índice de pobreza de todo el país, los candidatos que se proponen gobernarla, Tony Gali y Enrique Agüera, poseen entre los dos casi 100 millones de pesos, según sus respectivas declaraciones patrimoniales.
Tanto Gali como Agüera presentaron sus declaraciones patrimoniales en plena efervescencia electoral y como un acto de campaña más para presumir transparencia y para darle certeza a los poblanos de que no usarán el cargo para enriquecerse.
El abanderado de Puebla Unida consignó públicamente que posee con todos los miembros de su familia —esposa y tres hijos— un patrimonio de 77 millones de pesos, entre los que destacan una cuenta bancaria de 30 millones de pesos y 37 millones en bienes inmuebles.
El abanderado de la alianza 5 de Mayo consignó en su declaración patrimonial 2012 —excluyendo a sus tres hijas mayores— que cuenta con una fortuna de 19 millones de pesos, que no tiene cuenta bancaria alguna y que el único automóvil que tiene es un Bora 2010 valuado en 225 mil pesos.
¿Las declaraciones patrimoniales dan certeza alguna? ¿Pueden los poblanos confiar en las cifras presentadas por los candidatos? ¿O será un arma que podría ser utilizada en su contra?