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Eduardo Rivera se quedó mirando fijamente a su sucesor Tony Gali. Estaban cerrando los temas protocolarios de la entrega-recepción.
Tony Gali volteó a ver al todavía alcalde y le preguntó: ¿Bueno, y por qué no nos invitó?, ¿eh?
Rivera se encogió de hombros.
Gali hizo una mueca.
Se generó un silencio un poco incómodo e inmediatamente ambos regresaron a charlar sobre sus temas.
Unas horas antes, Rafael Moreno Valle, daba el banderazo de salida de las obras de la 25 Poniente-Oriente. Y sí, efectivamente, en la foto que envió comunicación social del estado sólo aparecía el gobernador junto con Cabalán Macari y la decepción legislativa Josefina Buxadé.
Al otro día, fue algo parecido. Había venido a Puebla, Jesús Murillo Karam. A dicho acto no estaba convocado Eduardo Rivera.
Ante ello, el alcalde se fue al Oxxo y se compró un kilo de huevos. Tomó a su equipo más cercano y se apareció en la inauguración del nuevo edificio de la Procuraduría General de Justicia.
Gali, quien lo vio a lo lejos, fue por Rivera. Le tomó de la mano y lo jaló hacia el presidium.
Gali se sentó junto a Lalo.
A Moreno Valle, dicen los asistentes, no le hizo mucha gracia.
Empero, a dicho acto sí asistió, obvio, Cabalán Macari.
La pregunta se hizo en muchos lados: ¿Y ora por qué no invitan a Lalo?
Y parece que el frío sexenal ya se hizo sentir y la vieja pugna entre Eduardo Rivera y el gobernador ha revivido.
Dicen que el gobernador le pidió a Rivera que no hiciera tanta alharaca por su último informe de gobierno y que el edil capitalino prefirió ir nuevamente al Oxxo comprarse un kilo de huevo (blanquillo) y está haciendo mucha alharaca.
No es para menos.
Tampoco es grato para el gobernador saber que Lalo Rivera ya se destapó dos veces a la gubernatura para el 2018.
La primera fue un brindis con directores de medios en Palacio Municipal después de levantar su copa. El otrora marinista Pedro Cabañas de TV Azteca gritó desde su asiento: “¿Vas a buscar la gubernatura?”.
Y Rivera respondió: “Hace unos momentos don Enrique Montero Ponce me saludó y me dijo ‘mi candidato’. Y yo dije Salud”.
El otro destape fue en Coparmex.
Un empresario preguntó qué haría después de la alcaldía. Rivera respondió: “me iré con mi familia unos días de vacaciones y me tomaré unos días más para reflexionar. Voy a convertirme en asesor de alcaldes de todo el país, pues el tema de los municipios me apasiona. Seguiré participando en política y con mi partido. Pero si lo que quieren saber es si me interesa la gubernatura; la respuesta es sí y estaré listo para el 2018”.
Hubo aplausos entre los patronos.
De todo ello se enteró el gobernador poblano. Y al parecer no le gustó mucho.
Lo que no sabemos es qué va a pasar si es que Tony Gali busca el 2018 y Eduardo Rivera también.
¿Estarían dispuestos a aliarse como lo han hecho últimamente?
Lalo Rivera es un soldado de la derecha poblana. Se alió con los enemigos del gobernador, incluidos algunos marinistas.
Tony Gali no se ha confrontado con nadie, al contrario. Aunque él es más liberal y progresista en su actuar y tiene buenas relaciones con la izquierda a nivel nacional.
Quizá por eso Moreno Valle prefiera pasear a Cabalán Macari, aunque no lo ha logrado posicionar.