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El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Adolfo López Badillo, superó con creces a sus antecesores. Su parcialidad y morenovallismo rayaron en lo absurdo, al grado que el ombudsman optó por rendir el Informe anual de la CDHEP a escondidas, sin la presencia de funcionarios, víctimas o medios de comunicación.
La mentira del ombudsman llegó muy lejos. En primera instancia, el evento estaba programado para el viernes 27 de marzo a las cinco de la tarde; posteriormente a las 4 de la tarde y una vez que los reporteros se dieron cita en las oficinas de la Comisión, se informó sobre la cancelación del evento.
Horas más tarde, CENTRAL se enteró que la relataría se había llevado a cabo ese día a las 3 de la tarde con unos cuántos funcionarios de la Comisión. Nada ni nadie más.
Por si fuera poco, el ombudsman minimizó el caso Chalchihuapan, en el que el pequeño José Luis Tlehuatle perdió la vida en manos de la policía de Rafael Moreno Valle.
Sobre las detenciones irregulares, la persecución a los activistas y a estudiantes, el obtusamente no dijo nada.
Ese el nivel del proyector de los derechos humanos en Puebla. En peores manos no podríamos estar.