Friday, 05 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 09 Mayo 2013 02:55
Selene Rios Andraca

Lágrimas profanas de un gobernador

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Aunque usted no lo crea, en esos ojos que matan, aún hay lágrimas.

Aunque usted lo dude, ese corazón aún se estruja en algunos momentos.

Aunque usted vacile, en el fondo, muy en el fondo, en la parte más oscura y casi
imperceptible, aún hay un alma en ese cuerpo robotizado.

Y aunque suene increíble, ese señor tiene emociones y sentimientos.

O al menos, los sabe fingir.


Pensé que Rafael Moreno Valle era capaz de todo para ganar.

Cuando digo todo es t-o-d-o.

Pero jamás calculé la sensiblería como una salida de Moreno Valle.

Ni en los sueños más guajiros vislumbré una escena en la que Rafael Moreno Valle pidiera perdón…

Let´s see.  
**
Al inicio de la reunión, los convidados estaban confundidos.

Nadie entendía para qué era la cita.

Y menos el formato de la misma.

No hubo detalles en la invitación, excepto que ese sábado tenían una comida con el gobernador y su señora.

El gabinete entero en Casa Puebla con esposas a cuestas y todo.

Interesante escena.

La mayoría supuso que el tema del cónclave era Tony Gali y su inminente candidatura a la alcaldía de Puebla, pero nadie sospechó cómo terminaría esa historia.
**
Entonces, el gobernador tomó la palabra.

Ejem, ejem.

Moreno Valle inició su discurso, de ese sábado de abril, con la voz tenue, suave.

El mandatario le pidió unidad a su gabinete para mantener el poder político en Puebla.

Hasta ahí los cálculos eran correctos.

Pero cuando dirigió su discurso a Tony Gali, Fernando Manzanilla, Pablo Rodríguez y Jorge Aguilar, a Moreno Valle se le quebró la voz.

Cuando dijo los nombres de esos cuatro hombres que puso a pelear por la candidatura a la alcaldía capitalina y que los obligó a odiarse entre ellos, los ojos de Rafael se inundaron de lágrimas.   

La emoción cerró su garganta.

Guardó silencio, mientras todos lo veían.

Y de pronto, la palabra perdón salió de esos labios que tienden a resecarse.   

Mirando indistintamente a los cuatro, Rafa soltó, palabras más, palabras menos:

Yo los puse a competir por la candidatura porque pensé que estaba sacando lo mejor de ustedes, pero también saqué lo peor. Los cité esta esta tarde para pedirles perdón y reconozco que fue mi error.

Todos se quedaron helados, excepto los cuatro.

Pablo veía a Tony.
Tony veía a Fernando.
Jorge veía a Pablo.
Fernando veía a Pablo.

Martha Erika intentó apoyarlo con una caricia, pero él continuó con la mirada en los cuatro.

Lo único que he sembrado entre ustedes son resentimientos y odios y tal vez irreparables, pero ese fue mi error y les pido perdón. Únanse, necesitamos unidad para ganar, no vamos a ganar si siguen peleando, si siguen compitiendo, les pido que dejen atrás todo eso y que vuelvan a empezar.

Se sentó abatido y con los ojos inyectados de lágrimas, tras pedir que continuara el convivio.

Casi todos pensaron que había una llama de luz en ese corazón…

Casi todos le creyeron a Rafael.

Hasta que alguien entre susurros preguntó:

—¿Dónde está Eukid? ¿Por qué no vino?
—Porque Fernando lo vetó.
—¿Y cómo hablan de unidad y de perdón si excluyen a Eu?
—Pues, fueron órdenes del gobernador.

#Zasculero.

Profanar unas lágrimas por una elección.

Hasta qué grado es capaz de llegar Rafael con tal de ganar.

Hasta el grado de fingir que tiene corazón.

Miau.