Columnas Anteriores
A Genoveva Huerta se le cayó.
Por más espectaculares y medallones de microbuses que contrató para darse a conocer, se le cayó.
Los números nomás no le favorecieron.
Por más que en Facebook sube fotos en las escuelas primarias y en los festivales, no, no pudo.
Por más balones que regale, su imagen no funciona, los niños toman el balón y ya, pero ellos no votan.
De por sí, cuando su nombre apareció en las listas por la ciudad, muchos se preguntaron y ¿esa señora quién es? Resultó que era la recomendada por la viuda de Genaro Ramírez.
Y la viudita tiene mucho peso político en este sexenio.
Denisse Ortiz quien se hizo a un lado para que entrara Xabier Albizuri por el distrito seis de Puebla, intentó por el nueve y le dijeron que nanay, que este no era su momento, pues la candidata sería Genoveva.
Ah pero qué caro salió pagar su promoción, pues sus números no levantan. Su imagen es mala, anodina, pequeña.
También los otros tres candidatos por la ciudad no están en su mejor momento, pero no están como Genoveva.
Todo apunta que para no echar a perder ese distrito propondrán a Patricia Leal, quien ya hizo campaña por la zona y no será difícil colocarla para las diputaciones federales.
También se habría manejado que como en años electorales hay que abrir el abanico podrían, incluso, permitir que participe alguien de El Yunque, grupo que ha sido empequeñecido por el gobernador Moreno Valle.
Aunque es más fácil asegurar la plaza con la diputada Leal, pues ya tiene bien peinada la zona y la ubican muy bien.
Genoveva Huerta resultó un mal producto.
Y su estrategia de posicionamiento salió peor de lo que se podría esperar.
El distrito 09 está acéfalo.
Las fichas se están moviendo, pues no sólo ella pude ser sacrificable, si las cosas no cambian para el 2016 puede haber grandes sorpresas y los favoritos pueden cambiar, pero de eso hablaremos el próximo año, sólo podemos anticipar que el león no es como lo pintan. Y es tan pragmático el gobernador que, para asegurar su futuro, pueda cambiar de caballo en cualquier momento.
En fin, la tregua navideña se impone. Nos leemos hasta el 2015.
Salud y felicidades.
PD. Esto a muchos les vale madre pero a mí no, el próximo 16 de diciembre cumplo mis primeros 20 años en los medios de comunicación poblanos, para bien y para mal. Y para bien y para mal, puedo asegurar que han sido los años más intensos de mi vida.
No me imagino haciendo otra cosa.
Gracias a todos los que me han enseñado, gracias a mis mentores y ex jefes (Fernando Crisanto, Fernando Canales, Rodolfo Ruiz, Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda) a Periódico Central por invitarme a escribir, a mis amigos y a quienes aún confían y creen en mí, pues esto del periodismo sólo se sostiene por la credibilidad. Los lectores crecen porque creen, se van porque dejan de creer, es muy simple. Ahora son veinte años después, como novela de Alejandro Dumás, sólo que en el periodismo a veces, sin quererlo, estamos más cercanos a Richelieu que a D’artagnan.