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Sucedió hace quince días aproximadamente. Los números ya no favorecían a Enrique Agüera Ibáñez.
Fue en la casa de Juan Manuel Alonso alias “El Oso” ex director de la Dirección de Atención al Estudiante (la cual dicen se ubica en la zona residencial de La Vista Country Club); ahí aparecieron personajes como Ricardo Paredes Solorio, actual director de la Facultad de Administración de la UAP; Sergio Díaz Carranza empleado de la casa de estudios, algunos consejeros universitarios y personal administrativo, entre ellos Rafael Torres Rocha “El Lobo”, quien desapareció “misteriosamente” desde el asesinato de Samuel Malpica Uribe ocurrido la semana pasada.
¿El motivo de la reunión? Conjurar contra el actual rector interino de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alfonso Esparza Ortiz para que no salga electo en la sucesión rectoral de octubre próximo.
Fue directamente El Oso quien presentó a su propio candidato. Fue este personaje quien acusó a Esparza de no sumarse al proyecto de Agüera en la campaña, quien lo llamó “traidor”, por no soltar los recursos.
Y es que hay que decirlo, Esparza fue muy institucional durante el proceso electoral. Trató de no meter las manos en el desarrollo de la contienda y evitó a todas luces un enfrentamiento con el gobernador Rafael Moreno Valle.
Mandó de vacaciones a personajes que podrían afectar la imagen de la institución.
Pero regresemos a la Conjura de la Tropa Loca, “El Oso” conminó a sus invitados la necesidad de retomar la universidad, el control total de la casa de estudios, ahora que Enrique Agüera se perfilaba como cadáver político.
El propio Oso le encargó a Sergio Díaz buscar un acercamiento con el candidato de Puebla Unida, Tony Gali Fayad, en caso de que perdieran los agüeristas en las urnas. Ya Sergio había operado el año pasado con universitarios y el propio Tony el apoyo al ahora gobernador de Morelos, Graco Ramírez.
Pero lo mejor de la conjura de la Tropa Loca fue poner a su propio candidato a rector: Ricardo Paredes Solorio, para tumbarle el control a Esparza en las urnas universitarias cuando vengan las elecciones.
La medida no estaba tan fuera de lugar porque la Facultad de Administración y Ciencias Sociales es una de las más grandes en la institución. Ello provocaría tener más fuerza al interior.
Ser rector, ya lo hemos visto, te vuelve poderoso.
Todos los ahí reunidos firmaron el pacto, juraron, brindaron y se abrazaron. Todos llevados por Juan Manuel Alonso, quien es uno de los que renunció a la casa de estudios para irse de operador con Enrique Agüera en la contienda electoral.
Todos dijeron “sí señor”.
Y abrazaron a Ricardo Paredes.
Le dijeron señor rector.
Le prometieron amor eterno y se sumaron a su proyecto.
Y es que en el convenio de este apoyo dijeron que en caso de perder Enrique Agüera, lo regresarían a la universidad al instituto creado por él para protegerlo, porque se entiende que quien moverá los hilos de la casa de estudios será el propio Agüera.
Y un dato extra, buscarían sumar a esta conjura a Guillermo Nares a través de César Bermúdez, El Gallo, quien es el mejor operador del narismo y es quien controla realmente la Facultad de Derecho en la máxima casa de estudios.
La pregunta es ¿Nares se sumará al proyecto del agüerismo? ¿De veras puede ser eso real?
Esparza ha mantenido un bajo perfil hacia fuera de la casa de estudios pero ha tratado de mantener la unidad entre los trabajadores universitarios. Desde hace tiempo ha venido construyendo sus propios espacios, así como sus acuerdos con los consejeros universitarios en el ánimo de fortalecer a la máxima casa de estudios.
Los agüeristas ven a Esparza como a un enemigo y temen que les ocurra lo mismo que pasó con Enrique Doger una vez que dejó la BUAP, por aquello de muerto el rey, viva el rey.
Lo que no saben los agüeristas, es que Esparza ya ha empezado a tender puentes con el propio gobernador Rafael Moreno Valle.
Ya hay tiradores listos con este tipo de conjuras.
Lo que va a ayudar a Esparza es su persistencia y trabajo al interior y seguir amarrando a todos los grupos políticos internos.
Es distinto el ejercicio entre Agüera y Esparza, el rector interino es más discreto, no busca el “marinismo style”, como calificó Arturo Rueda al agüerismo, en su columna de ayer del periódico Cambio.
Esparza trae otro discurso y eso es clarísimo, aunque a algunos no les guste.
La sucesión rectoral ya comenzó desde esta semana y si no detienen esto se va a poner color hormiga.
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Rafael Torres Rocha, por cierto, es uno de los llamados a comparecer por la Porcuraduría General de Justicia por el escandaloso tema de Samuel Malpica, al parecer aún no se ha presentado.
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La Tropa Loca era un grupo de rock universitario chafísima en los años sesenta y setenta. Aquí un video, imagínense a los actuales bebiendo whisky, conjurando y cantando con esta canción: