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La campaña intermedia a San Lázaro ha tenido en casi tres semanas unos chispazos: el ataque de Martha Erika contra el presidente Enrique Peña y los golpes en el evento del PAN contra los artesanos.
Más no ha habido. El PRI parece no entender que la campaña ya empezó y su presidenta prefiere salir ella en los spots que promocionar a sus candidatos y ellos a su vez, prefieren no levantar olas ni contrastar contra el PAN.
Lo más ridículo en estos días de campaña que ha pasado es el boletín de presta enviado por Acción Nacional para explicar los actos violentos en contra de los alfareros de La Luz.
Según el comunicado, mal redactado y absurdo, los golpes fueron iniciados por un grupo de choque, de infiltrados del priísta Víctor Giorgana que llevaban toda la intención de armar un desastre para dejar mal parados a Cabalán Macari y a Ángel Trauwitz.
La postura causó más Risas que reacciones. Por esa tendencia de los panistas a mirar el escenario del boicot en cada rincón de la ciudad.
El sospechosismo y los golpes son irrelevantes para la campaña pero el PAN está tan carente de control de daños que sólo hace el ridículo y deja mal parados a sus candidatos.
Pongan orden en el búnker.