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El inferno de Eduardo Rivera ha comenzado. Y como todo, las desgracias nunca vienen solas. En vísperas de su último informe, las lealtades comenzaron a flaquear. Los medios de comunicación que un día lo protegieron de los embates morenovallistas, lo comenzaron a atacar despiadadamente. Horas más tarde, en su informe, las traiciones políticas se materializaron.
A escasas horas de abandonar el Palacio Municipal, Lalo Rivera recibe por la espalda las puñaladas de sus aliados y correligionarios: Miriam Mozo y Xóchitl Barranco, quienes durante el trienio le rindieron pleitesía a Lalo Rivera y hoy, a punto de su salida de la Presidencia, lo traicionan.
La persecución morenovallista contra Lalo Rivera inició con el vacío en el informe y le siguió el rechazo de sus cuentas públicas en el interior del Ayuntamiento. La guerra contra Lalo Rivera encontró aliados en las filas riveristas como Miriam Mozo y Xóchitl Barranco.
La feria de traiciones continuará. Y Lalo Rivera, difícilmente, podrá detener el alud que se le viene encima y menos si es su gente la que está apoyando a su enemigo.