Columnas Anteriores
Hoy, Rafael Moreno Valle repudia lo que ayer tanto halagó. En un ataque amnésico, el mandatario poblano destapó su anticorderismo y ante el panismo poblano aglutinado en San Andrés Cholula, acusó a su ex amigo Ernesto Cordero de ser un vividor del PAN, de haber cobrado del gobierno federal, sin ser panista.
Sin embargo, ayer, cuando Ernesto Cordero era el delfín de Felipe Calderón y el poderoso Secretario de Hacienda y Crédito Público, Moreno Valle pensaba distinto, y hasta encabezó al grupo de gobernadores panistas para firmar el desplegado en apoyo de su “amigo” a la candidatura presidencial del PAN.
Las lealtades de Moreno Valle caducan muy pronto. Sobre todo cuando el poder se diluye, su amistad y su lealtad también. Por eso, hoy que Cordero es la oposición al interior del PAN y que el calderonismo es sólo un recuerdo, Moreno Valle es el más ferviente maderista de todos los panistas del país.
Mañana, que Gustavo Madero caiga en desgracia, Moreno Valle lo desconocerá y seguramente, también lo acusará de vividor o algo que se le ocurra.