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En unas cuantas semanas, Israel Pacheco trasmutó de un líder sindical a un bandolero irremediable: extorsionador, acosador sexual, violador, golpeador, abusivo, mujeriego, fanático, ratero, rico sin explicación y demás delitos imputables a una persona.
Según algunos testimonios de los agremiados del Sindicato del Ayuntamiento, Israel Pacheco los obligaba a hincarse y a besarle los pies. También obligaba a sus agremiadas a tener relaciones sexuales salvajes y hasta organizaba orgías en el edificio sindical.
Pero ya el colmo es que el poder, la maldad de Israel Pacheco trascienda las rejas de la cárcel. Según su rival sindical, Orlando López Reyes, Israel Pacheco contrató desde la celda a unos sicarios jarochos para seguirle amenazando y así evitar que asuma la titularidad del Sindicato alterno.
Israel Pacheco se ha convertido pues es una amenaza fantasma.