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Al gobernador Rafael Moreno Valle la credibilidad y la imparcialidad del Instituto Electoral del Estado le ha importado poco, tan poco que ha desprestigiado al organismo como ha querido. El mandatario impuso en el Consejo General a su operador de cabecera, Víctor Cánovas Moreno, y hoy su escandalosa salida por hacer proselitismo por Gustavo Madero hunde más al organismo.
Lo peor es que la necedad del mandatario persiste en mantener la misma línea. Ahora la apuesta del morenovallismo se centra en la consejera suplente, Martha Patricia Velázquez, quien tiene un largo y curioso historial al interior del PAN.
De entrada, la favorita del morenovallismo es militante panista y en segunda, ha trabajado al lado del líder estatal del PAN, Rafael Micalco. Sus nexos son irrefutables. Empero, la imposición del gobernador luce inobjetable. El problema es que el IEE es el que paga los platos rotos una y otra vez por la necedad del huésped de Casa Puebla. Ya que alguien se apiade de ese triste organismo, cuya vida se extingue en tres meses y cuya desaparición, ningún demócrata lamentará.