Columnas Anteriores
Desde hace años, Guillermo Nares ha sido un verdadero dolor de cabeza para los rectores de la Universidad Autónoma de Puebla y ha consolidado en la Facultad de Derecho su coto de poder impenetrable. Cada rector ha tenido que ceder y negociar con el académico de tintes gansterianos y hasta el momento, no había forma de alejarlo de Ciudad Universitaria.
Hoy, el rector Alfonso Esparza tiene la oportunidad de oro de hacer limpieza total en las cloacas de Derecho, de permitir la rotación de élites universitarias en la tan codiciada Facultad y sin embargo, contra toda lógica, parece que la máxima casa de estudios está haciendo lo imposible por retener a Guillermo Nares en sus pasillos.
Y todo para que no sea el candidato a síndico de Tony Gali. Porque tal vez sea mejor que el académico pejista inicie, otra vez, por enésima ocasión, una revuelta para buscar la Rectoría. ¿O ya de plano hoy sí habrá quórum en el Consejo de Unidad Académica para darle alas a Nares, el espanta-candidatos? Es una coyuntura inimaginable para la unción por la libre y sin detractores de Alfonso Esparza en octubre próximo. Oportunidades de esas, pocas en la vida.