Thursday, 04 de June de 2026

Crónicas marxianas

Domingo, 06 Octubre 2013 22:12
Zeus Munive

Esparza y sus circunstancias

Por :
  • Imprimir
  • Email

Columnas Anteriores

A partir del 4 de octubre inició una nueva era para la BUAP. Después de muchos años, por primera vez la universidad más importante del estado dejará de ser un botín político y regresará a ser totalmente académica.

Alfonso Esparza no tiene (y al parecer no tendrá) aspiraciones a puestos de elección popular como sus tres antecesores: José Dóger Corte, Enrique Dóger Guerrero y Enrique Agüera Ibáñez.

La apuesta de Esparza es concentrar los reflectores en sus estudiantes, en sus académicos y su personal administrativo.

Atrás quedaron los acuerdos con mandatarios en los que en los procesos electorales aparecían camiones repletos de estudiantes y trabajadores que eran acarreados a mítines priistas.

Atrás quedaron las sesiones de consejos universitarios en los que cuando asistía el candidato del PRI se retacaba el Salón Barroco para echar porras a favor del abanderado tricolor y para abuchear a los de oposición.

Esparza es de los que ha construido desde la base; fue estudiante, líder gremial y académico, administrativo. Conoce las entrañas del Edificio Carolino. Conoce las reglas; las escritas y las no escritas.

Su discurso del pasado viernes al rendir protesta como nuevo rector, dio a entender que será incluyente y conciliador, no obstante, sus acciones también han mostrado que no le tiemblan las manos para parar a aquellos que se le han querido subir a las barbas.

Puso un alto al agüerismo.

No se peleó con él, simplemente lo detuvo.

Le dio a entender que ya son nuevos tiempos y nuevas formas.

No fue tan radical la ruptura como en su momento fue la de Enrique Dóger y su primo José Dóger. Mucho menos fue tan escandalosa como la fractura entre Agüera y su tocayo Enrique Dóger, que fue el pan de todos los días de la prensa.

Esparza sólo dio un golpe en la mesa y detuvo cualquier intento del agüerismo para seguir manejando la universidad.

No fue necesario derramar ni sangre ni tinta, ni saliva que se convierte en la típica grilla de bajo perfil como es el chisme.

Simplemente sacó de la jugada a los operadores de Agüera y los congeló.

¿Sobrevivirán algunos agüeristas? Sí, los que entendieron el mensaje desde un principio. Los que supieron de qué se trataba: que muerto el rey, viva el rey.

Los que se evitaron mandar mensajes equivocados y desde el principio se pusieron a operar por el nuevo proyecto y le quitaron los ismos a su trabajo.

Ahora Esparza tiene nuevos retos: conseguir más recursos para la casa de estudios.

Crear su propio equipo interno de trabajo y de operación política.

Mantener la relación con el gobernador Rafael Moreno Valle y sus principales operadores políticos.

Quitarle cualquier tipo de etiqueta partidista a la BUAP.

Ya no más una universidad-partido.

No es tarea fácil, pues históricamente,  si no estuvo ligada al Partido Comunista Mexicano estuvo ligada al PRI.

Esparza tiene una oportunidad histórica, pues sus circunstancias no son las mismas que antes.

Es una nueva era para la BUAP.

Y no hay vuelta atrás.