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Escondida por los rincones.
Temerosa de que alguien la vea.
Platicaba con los ratones.
La pobre muñeca fea.
En el cabildo los regidores no le hablan. La tratan como si no existiera. A casi dos meses de tomar protesta. La ven, la saludan, quizá le hacen una breve reverencia, pero no le dirigen la palabra.
Ella camina sola. Lleva sus revistas y sus portadas bajo el brazo en la sala de regidores.
Sus compañeros la ven de reojo. Evitan hacer contacto visual para no tener que saludarla. Algunos más atrevidos la miran de arriba hacia abajo. Con un dejo de desprecio.
No es para menos.
Le llaman entre ellos la Matahari, lugar común para una espía doble o quizá solo un eufemismo a su persona por su forma de actuar.
Es en serio, así la han llamado.
Y es que poco después de que tomaron protesta como regidores y comenzaron a romper el turrón entre los integrantes del Cabildo. A uno de ellos se le ocurrió la grandiosa idea de hacer una reunión.
La tertulia se realizó y fue la mayoría. Hubo viandas, pequeños piscolabis, botanas y por supuesto alcohol.
Ya habían roto el turrón cuando de pronto comenzaron con las bromas.
El regidor Carlos Cobos dijo entre risas y veras: “pues vamos a pedirle una lana a Tony Gali”.
Y varios ahí soltaron la carcajada.
Otros le siguieron el juego: “¡Una lana a Tony!”.
Brindaron. Rieron. Jugaron. Nuevamente alzaron sus copas como vikingos con tarros de cerveza y bebieron.
El encuentro terminó ya un poco tarde y todos salieron de ahí entre risas.
No se dieron cuenta que una de las que estaba ahí los grabó con su smartphone.
Y ella, quien también rió, gritó “¡Una lana a Tony!” y brindó le presentó a Tony Gali la grabación con la voz de Cobos.
La joven regidora como toda una dama de sociedad espantada por lo que pretendían hacer sus compañeros.
El alcalde, por supuesto, montó en cólera al escuchar el audio.
Mandó a llamar a sus regidores más cercanos y estos le confesaron que el diálogo fue cierto pero que fue un juego al calor de las copas.
“Estábamos jugando”.
Al presidente municipal no le hizo gracia, aunque después se relajó.
Los regidores se miraron uno a uno preguntándose quién fue el delator y quién sacó de contexto la fiesta.
Cobos cambió su actitud y no volvió a decir nada.
Poco a poco se dieron cuenta de quien fue el corazón delator, quién se quería granjear al alcalde para ganarse su confianza.
Quién intentó originar la primera intriga en el palacio.
Todos miraron hacia la misma persona.
Ahora está sola y es la “Única” que no toman en cuenta para las decisiones.
Su pasado mismo la condena por sus relaciones cercanas muy cercanas al ex rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez.
Un funcionario de la Secretaría de Gobernación está perdidamente enamorado de la joven.
Sus ex compañeros de la universidad no se expresan bien de ella.
Su paso por el periodismo estuvo más cercano al servilismo.
Supongo que ya saben de quién hablamos.
Obvio, de la pobre y única… muñeca fea.
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En el 2010 se apostó con todo para que ganara Javier López Zavala y Mario Montero Serrano. Se equivocó.
Mandó a pagar espectaculares e incluso firmó un desplegado en El Sol de Puebla felicitando a López Zavala una vez que éste perdió contra Rafael Moreno Valle.
Ahora Rubén Contreras, empresario del ramo automotriz presidente del Grupo Excelencia y dueño de la versión poblana de Acuática pretende encabezar un grupo político entre los que están varios empresarios como Alfredo Rivera Espinosa.
Dicho grupo ¿estará apoyando al PRI, será opositor a Moreno Valle o será una estrella más del canal de las estrellas?
¿Habrá nuevos desplegados fuera de lugar?