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De todos fue conocido que el pasado 28 de abril fue incautado por la PGR un rancho en Amozoc de Mota por encontrar más de 250 kilogramos de metanfetamina y dos toneladas de químicos para prepararla.
No obstante, nadie supo que dos semanas antes del operativo policiaco, en ese mismo rancho llamado San Nicolás, el acalde panista de Amozoc, José Cruz, junto con varios regidores de su ayuntamiento celebraron el cumpleaños del regidor de Movimiento Ciudadano, Esteban Sánchez Pavón, sobrino del líder de la CROC, René Sánchez Juárez.
Y es que en ese rancho un día cocinaban metanfetamina y otro comían barbacoa. Un día comían barbacoa y otro cocinaban metanfetamina.
Ad infinitum.
El rancho San Nicolás propiedad de un personaje que identifican con “El Güero” fue el mejor lugar para hacer la celebración del sobrino del líder obrero.
Tanto “El Güero” como un regidor muy cercano al alcalde panista de Amozoc fueron los organizadores.
Dicen los enterados que no es fácil llegar a San Nicolás, pero una vez ahí, “El Güero” atiende a todos de manera generosa, pues aseguran que es un anfitrión de lujo: comida y bebida para todos.
Empero, no solo el equipo cercano al presidente José Cruz, asistió a la fiesta donde hubo barbacoa, tequila, brandy y para los de paladar más fino whisky, sino todos los regidores y funcionarios de primer nivel del ayuntamiento de Amozoc también fueron convidados.
Hay que decir que el alcalde no toma porque está jurado.
Y cada que le decían “salud” o trataban de brindar con él, el aludido solo levantaba su vaso de refresco o agua mineral, fingiendo que bebía alcohol.
Al final de la fiesta, “El Güero” regaló a los invitados (en su mayoría toda la administración municipal) dos paquetes.
Uno era una caja con relojes de muy buenas marcas.
El otro paquete era un sobre amarillo bien lleno.
De ese no es necesario dar más explicaciones.
“El Güero”, el dueño del rancho San Nicolás, como dijeron era muy generoso.
Hay que decir que el dueño del rancho puso como condición a todos sus invitados que deberían apagar sus celulares y entregarlos en la entrada para no tomar fotos ni grabar la tertulia.
La fiesta duró hasta ya entrada la noche y al salir recibían tanto su paquete de regalo como el celular que habían entregado en la entrada.
Dos semanas después en ese mismo rancho llegó la PGR y descubrió el laboratorio de metanfetamina.
Desde ese día al alcalde de Amozoc no lo anima nada, anda espantado, preocupado, piensa que lo persiguen sombras.
En una de esas hasta rompe su juramento y empieza a tomar nuevamente.
Él presume su amistad con el secretario de Desarrollo Rural, Mario Rincón, pero desde estas últimas fechas ya no habla de él ni de nadie.
Entre sus propios funcionarios a José Cruz ya le dicen entre risas y veras: “El Gavilán Azul”.
Y como dice el clásico: esta historia continuará.