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Queridos Guardines de la Navidad:
Recurro a ustedes antes que los privaticen.
Acudo a ustedes esperanzada, antes que al presidente de este pinche país se le ocurra cobrarnos impuestos por escribir cartas navideñas.
Escribo a ustedes desesperada ante el temor que mañana, ustedes —gracias al entreguismo de los diputados y su adicción a decir sí ante cualquier orden presidencial—ya no sean un bien de la humanidad en época navideña, y se vean explotados por empresas trans-galaxiales, gaseras o petroleras.
Apelo a su magia, antes que Exxon Mobil, Shell, British Petroleum, Repsol y Chevron saqueen sus más profundos poderes y los dejen secos, vacíos como dejarán a los yacimientos mexicanos.
Recurro, pues, antes que Enrique Peña Nieto, sus 353 diputados, sus 95 senadores y sus ya 21 Congresos Locales, terminen incluso con ustedes, con los guardianes de la navidad.
Mi lista de deseos, queridos Guardines, es harto sencilla y está cargada de deseos llenos de amor y prosperidad para todas las personas de buena voluntad, excepto claro esos #Vendepatrias.
Mi primer deseo consiste en que le hagan entender a cada uno de esos 353 diputados federales —PRI, Verde, PAN, Nueva Alianza— y a los 95 senadores que aprobaron la reforma energética que son una vergüenza para el país, para que a esos señores —léase entre ellos los poblanos Javier Lozano, Blanca Alcalá, Lucero Saldaña, Enrique Doger, Javier López Zavala, José Luis Márquez, Rafael Micalco, Néstor Gordillo, Blanca Jiménez, Jesús Morales, Filiberto Guevara, Mary Carmen García de la Cadena, Díaz Palacios, García Olmedo y todos los demás— les dé pena, les pese, les duela, haber obtenido el voto a base de mentiras.
Que cuando estén cenando en la víspera de la Noche Buena, se les atore el pavo, un hueso de bacalao, una aceituna rellena de anchoas, que les caiga pesada la pierna mechada, que se pasen de sidra y se tropiecen.
Que su bota quede vacía en el arbolito, que se le rompan las esferas, que nunca bajen los kilos que ganen por las fiestas, que los duendes les den una pataditas ahí mero, que les roben su carteras, que les vacíen sus cuentas bancarias o qué sé yo, el caso es que se retiren de la política y se dediquen a vender cubetas, lo importante es que sufran un poquito por haber ignorado olímpicamente a sus representados al avalar la reforma impuesta por Peña Nieto que permite que los extranjeros exploten los yacimientos petroleros mexicanos y por aprobar que se incrementen los impuestos para el 2014.
—Con respecto a mis deseos más profundos para Peña Nieto, creo queridos Guardianes de la Navidad, que mejor será charlarlo en privado, porque esta columna es ante todo familiar—
Mi segundo deseo es un poco más complicado. Pero la verdad es que urge que Moreno Valle en el último trienio de su gobierno ya no tenga excéntricas ocurrencias millonarias para Puebla como: un tren ligero, un teleférico Fuertes- Estadio Cuauhtémoc (miau), una rueda de la fortuna, un monorriel y demás que se le acumulen en su atormentada cabezota.
Tal vez si el mandatario poblano encuentra paz en su corazón, deje de #chingar a los poblanos y al erario, y ahora sí se ponga a trabajar en serio para que Puebla abandone el ignominioso tercer lugar de pobreza a nivel nacional.
Si ustedes queridos Guardianes de la Navidad se esfuerzan, es posible que Moreno Valle entienda que lo más importante de Puebla son sus ciudadanos, a quienes en este 2013 les incrementó el ISN al 3 por ciento y les trató con toda la maldad del mundo, privatizar el agua.
Yo opino que ese señor merece más, mucho más que quedarse sin regalo en Navidad, pero eso se lo dejo a su consideración no sin antes recordarles que el señor quiere la Presidencia de la República —risa histérica—.
Finalmente, lo más sencillo: a los nuevos diputados del Congreso Local un par de neuronas para que no repitan los crímenes de sus antecesores.
Para los diputados locales de la LVIII Legislatura no pido nada, sólo que ya se vayan a la #chingada de una buena vez.
Es todo queridos Guardianes.
Como cada año, yo me he portado muy bien ¿Verdad, mami?
Ja, Ja, Ja.
Feliz Navidad a todos, menos esos pinches #Vendepatrias.
Nos leemos en enero y va todo mi cariño para ustedes, lectores.