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Dicen que San Judas Tadeo es el santo de las causas difíciles.
Que uno nomás le enciende una veladora y el santito, muy movidito y rapidito, atiende las plegarias.
Quesque es universalmente el santo de los desesperados.
Más certero que el airecito de la Rosa de Guadalupe y más eficaz que los clavos de Jesucristito.
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Y a él deberá encomendarse Enrique Agüera.
No tiene de otra.
El aspirante priista renunciará a la BUAP sin la candidatura en la bolsa.
Sin una #pinche certeza.
Se va de la máxima casa de estudios con la pura ilusión de que el PRI le diga que Sí.
Ese #chingado monosílabo que nomás no llega a los oídos de Agüera ni de Doger ni de Chedraui.
¡Qué nervios, caray!
Pero el tiempo resultó ser el peor enemigo del académico.
Él, a diferencia del resto de los aspirantes a la alcaldía capitalina, se verá obligado a renunciar antes de la Semana Santa.
Y a pesar de los cálculos eloteros de los analistas políticos, Enrique Agüera se despide de la Universidad sin garantía alguna.
Sólo es mero trámite jurídico.
No es profecía ni crónica de una candidatura anunciada.
Ni una epifanía rectoral.
La Constitución y la Ley Orgánica Municipal señalan que los candidatos a Presidentes Municipales, diputados y demás, deben renunciar a sus encargos públicos 90 días antes de la elección.
El deadline es el 7 de abril y en esos días, la BUAP está de vacaciones.
Aviso de ocasión: Lo siento agüeristas, la señal aún no ha baja.
El tamal no ha cuajado.
Pero la veladora ya está encendida
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Diría Jack, el Destripador, vamos por partes.
¿Por qué renuncia Enrique Agüera a la BUAP?
Son cinco las respuestas que tengo a la mano:
1. Porque debe cumplir con el requisito de elegibilidad, so pena, que el PRI lo deje bailando chiflando en la loma.
2. Porque la BUAP regresa de vacaciones hasta después del deadline, el 9 de abril.
3. Porque el secretario General de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, requiere de la etiqueta de “rector sustituto” para cumplir con los requisitos necesarios para convertirse en rector en octubre próximo.
4. Porque Enrique Agüera fue al Oxxo a comprar tres kilos de huevos.
5. Porque Enrique Agüera por primera vez saltó al vacío.
El (ex) rector, lo único que tiene es una esperanza.
No tiene señales ni guiños ni indirectas.
Sólo tiene a San Judas Tadeo, el santito de las causas difíciles y de los desesperados.
¿Lo escucharán en los cielos… del PRI?
Yo como buena atea, no creo en los milagros.
Miau.