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Crónicas marxianas

Martes, 17 Septiembre 2013 22:40
Zeus Munive

El extraño caso de Germán Sierra y su mente desalmada

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Fue una veraniega mañana cuando el delegadazo vio a su empleado y como todo un Gentleman le dijo: “¡A mi no me respondes así. Pinche puto!”.

El afectado le respondió que era agredir sus derechos y eso era discriminación.

Ah pero el delegado federal no se quedó callado, con toda las formas que tiene en su larga trayectoria política siguió: “pues sí y qué. Y tú eres puto y los putos me cagan. Y ¿sabes qué? vamos a rompernos la madre allá afuera para que te vuelvas hombre, pu-ti-to”.

El empleado de la delegación se quedó callado. Sus ojos mostraban algunas lágrimas de coraje. Quiso jalarle las orejas al jefe, pero bien sabe que su jefe nada más cuenta con una, entonces estaba en desventaja.

El funcionario de plano si le soltó el tan esperado “sopla-mocos”.

El empleado no hizo nada.

Se tragó el orgullo, las lágrimas y el coraje.

A este funcionario no lo tocan ni con el pétalo de una denuncia, dicen, pues tiene, presume él, buenos amarres en México.

***

Germán Sierra Sánchez tiene una doble, o quizá triple personalidad. En 1995 era todo un cachorro de la revolución. Cuando candidato trataba de forma despótica a todo quien se le acercara.

Una vez que fue el primer candidato priista que perdía la ciudad. Su ego se fue por los suelos, se volvió pedestre.

De ahí comenzó a vivir en una esquizofrenia política decía una cosa y luego se desmentía.

Su hambre de poder lo alcanzó en 1998 cuando intentó buscar la candidatura del PRI a la gubernatura, pero, como era obvio, volvió a perder.

Quién no recuerda aquel día en el estadio Hermanos Serdán que acusó de tecnócrata a su contendiente José Luis Flores y de dinosaurio a Melquiades Morales.

Para después contradecirse y señalar que los medios lo mal interpretaron.

Y no sólo eso, para irse de empleado del “dinosaurio” Melquiades Morales.

Su personalidad esquizofrénica lo ha acompañado a lo largo de su triste trayectoria política.

Las derrotas y los fracasos, también.

En el 2004 intentó ser candidato a la gubernatura, pero el gobernador no quiso perder y prefirió levantarle la mano a Mario Marín, mientras que Rafael Moreno Valle, en ese momento, entendió las señales.

Germán Sierra quien en ese entonces acusó a Melquiades Morales de hacerle al pipitoche. Frase que según significa hacerse pendejo de día y de noche.

La “L” de Looser la carga en su frente desde 1995.

Su cruz es que siempre hace algo que lo hunde. Se parece al Cruz Azul, siempre queda como subcampeón.

Un mala suerte.

Fue hasta este sexenio que la revolución la volvió a hacer justicia y se convirtió en el tristemente célebre delegado de Conagua.

Lo malo es que en su dependencia no lo quieren, no lo aguantan. Nadie soporta sus arranques.

Regresó con la idea de que nadie lo puede tocar.

Que él sigue siendo el cachorro de la revolución.

Hasta el momento ha despedido a casi media delegación.

Los trae azorados.

Con miedo.

Los reta a golpes.

No saben los empleados si es que volvió a beber como antaño.

Y él, Germán Sierra, presume que nada ni nadie le hará daño.

Cuando andaba desempleado, nadie lo miraba. Y el ahora delegado de Conagua, ronrroneaba como gatito pidiendo su lechita.

Ahora, las cosas han cambiado.

Son las leyes del poder.

Son sus leyes del poder.

****

Pregunta para joder al vecino:

 ¿Por qué quieren mandar a Pablo Rodríguez Regordosa como líder del PAN Municipal?

Es un mensaje en contra de Tony Gali, pues dicen que entre ambos no existe una excelente relación que digamos.

Tranquilizan a El Yunque, pero el alcalde será Gali, después de todo.

¿Qué mensaje se intenta imponer?

O nomás miramos moros con tranchetes.

Sí claro, seguro es eso, ¿verdad?