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Otra vez, el Revolucionario Institucional tendrá problemas legales por excluir a las mujeres de sus candidaturas. En 2012, el tricolor a nivel nacional se vio orillado a modificar sus postulaciones debido a que no cumplían con la cuota mínima impuesta por las leyes electorales.
La cuota de género es ya de por sí ofensiva y que los partidos se den el lujo de pagar sanciones o hacer modificaciones de último momento es denigrante. Hoy, la alianza Mover a Puebla ha determinado hacer a un lado a las féminas priistas para darle espacio a más hombres.
El problema es que las priistas acatarán la medida con servicial obediencia y su lucha por espacios se limitará a depresiones caseras o a revoluciones en los cafés de la ciudad. Las priistas siempre pelean por su “cuota” y a la mera hora que son excluídas y denigradas, salen públicamente a respaldar las decisiones de su partido.
Valiosas mujeres como Rocío García Olmedo, Silvia Tanús, Zenorina González y Xitlalic Ceja brillarán por su ausencia pese a la militancia y la preparación que tienen, sin embargo, saldrán las priistas que lucharán en nombrede sus cromosomas a buscar un espacio en la vida pública de Puebla, nada más por sus cromosomas XX, porque no tienen más argumentos ni más respaldos que la combinación de su ADN.
Lo más preocupante es que aún con esa insípida lucha, cuando sean otra vez relegadas, públicamente avalarán las decisiones de su partido en pos de la disciplina y la unidad.