Saturday, 06 de June de 2026

Cultura para mortales

Jueves, 11 Abril 2013 00:54
Sarah Banderas

El Museo Amparo... Me queda a deber

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En esta ocasión les contaré acerca del recién remodelado y aún no terminado Museo Amparo (parece que se está haciendo costumbre visitar este tipo de recintos).

Este inmueble ocupa una colección de edificios de una manzana en el maravilloso Centro Histórico de la Ciudad de Puebla. Sus antecedentes se remontan al siglo XVI donde se funda el primer hospital, conocido como “El Hospitalito”.

Hacia 1642 se transformó en diversos colegios. Después de la promulgación de las Leyes de Reforma, a partir de 1871, uno de los predios se convirtió en la vivienda de Don Vicente Espinosa Bandini, abuelo de don Manuel Espinosa Yglesias, creador de la Fundación y del Museo Amparo, cuyo nombre se debe a la memoria de su esposa, Amparo Rugarcía de Espinosa.

El conjunto fue adaptado para ser sede del Museo y abrió sus puertas en 1991.

Su actual modernización estuvo a cargo del despacho TEN Arquitectos que encabeza el famoso Enrique Norten, entre cuyos principales proyectos destacan la Escuela Nacional de Teatro, en el Centro Nacional de las Artes de la Ciudad de México y en Nueva York construirá el primer rascacielos de Harlem.

 

Y ¿qué exposiciones tiene actualmente el Museo?

El muy moderno vestíbulo del Museo Amparo, repleto de cristales, contrasta con el interior del inmueble, que es prácticamente la parte original del edificio y conserva su estilo colonial.  

En la planta baja y en el primer piso nos encontramos con 2 salas que albergan la exposición fotográfica de Graciela Iturbide, quien recibió el más alto reconocimiento en el mundo de la fotografía moderna, el Premio de la “Fundación Hasselblad”, de Gotemburgo, Suecia (algo así como el Nobel en esta materia).

Las imágenes en blanco y negro muestran elementos muy “particulares” de distintas ciudades de América, Europa, África y Asia. Sin embargo, las fotos son tan abstractas -como una silla en medio de la nada- que bien podrían representar cualquier parte del mundo.

Desde mi punto de vista, lo mejor de esta exposición son las tiras de negativos que consisten en secuencias de una misma toma.

Después nos adentramos a una dimensión muy distinta: la época colonial. La exposición consiste en su mayoría en objetos de arte religioso. Sin embargo la exquisita decoración de cada habitación, atrapa la vista y las piezas mostradas pasan a segundo plano.

En lo personal, aparte de la ornamentación del siglo XIX, lo que más destaca es una pintura de Diego Rivera “Vista de Toledo” realizada en 1912, que dada la fecha, no tiene mucho que ver con el ambiente.

Finalmente, en el segundo piso, en la sala denominada “Melanie Smith y Frida Mateos” se ubica la exposición “Irretratabilidad/ilegibilidad/inestabilidad” (desde el nombre podemos darnos cuenta de lo que nos espera). Consta de 4 habitaciones y en ellas encontramos…objetos incomprensibles (disculpen la inexactitud pero definitivamente no sé cómo llamarle).

El primer cuarto es una excelente sala de proyección (que sería perfecta para mi casa), donde se ve un video de un tipo ejercitándose en bicicleta (¿y luego?), el siguiente cuarto es un taller donde se hacen los moldes para reproducir los tepalcates. Las 3 amables personas que ahí se encuentran, no te dirigen la mirada, así que uno sale con la misma cara con la entró. 

Y las otras dos salas albergan algo igual de desconcertante. Ello me recordó a Vargas Llosa en “La civilización del espectáculo”…“en la actualidad todo puede ser arte y nada lo es”.

Al terminar mi recorrido, me quedé con la sensación de que la espectacular remodelación, me quedaba a deber.  

Entonces…

Valen la pena la muestra fotográfica y la decoración de las salas coloniales, pero… Yo mejor me esperaba a que cambiaran las exposiciones.

By the way…

El 8 de abril se cumplieron 40 años de la muerte del artista revolucionario Pablo (Diego José Ruiz) Picasso.