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El consejero presidente del Instituto Electoral del Estado, Armando Guerrero, incendió la elección del próximo 7 de julio y provocó una severa crisis de credibilidad que quiso resarcir con un escueto comunicado de prensa que no hace más que demostrar que en el organismo electoral entraron en pánico.
Armando Guerrero le entregó al PRI, la prueba anhelada para sostener jurídicamente la denuncia de la elección de Estado, y todo porque al consejero presidente de le ocurrió decir que el voto es transferible y que existe la figura de la declinación.
El consejero presidente fue incapaz de reconocer su error y de zanjar el tema, pues su comunicado de prensa trata de disimular su pifia con un boletín titulado: “El Proceso Electoral es Apegado a la Ley”.
El problema no es que el proceso esté apegado a la ley, el conflicto esencial es que el consejero presidente no conoce la ley que trata de salvaguardar.
Si el organismo ciudadano es incapaz de reconocer un error, las consecuencias las sufrirá el árbitro de la contienda y todo por la ignorancia de su presidente.