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La cúpula del partidazo prepara terreno para que Enrique Agüera tome las riendas del PRI en Puebla como sustituto de Pablo Fernández del Campo y se convierta en la “nueva” cara del “nuevo” PRI tras el descalabro electoral del pasado 7 de julio.
Enrique Agüera podría ser una solución para el partidazo. El académico llegaría a la dirigencia del PRI con una solvencia económica que ningún otro priista tiene, pero las dudas son: ¿Tendrá el liderazgo para solidificar los grupos internos del tricolor? Y ¿Tendrá el valor para asumirse como el líder de un partido de oposición?
El tricolor requiere asumir de una buena vez su papel opositor, desde la Dirigencia hasta la bancada en el Congreso de Puebla, si pretende mantenerse vigente para la elección gubernamental de 2017 y pelear, con todo, en el 2018. De nada le servirá al tricolor mantener el discurso blandengue y cómodo con el morenovallismo.
Enrique Agüera como candidato no supo venderse como candidato de oposición y fue incapaz de confrontar al mandatario ¿por qué ahora las cosas serían distintas? además Agüera demostró la incapacidad de que los grupos internos cerraran filas en torno a su candidatura y ¿por qué ahora las cosas serían distintas?
El PRI requiere un dirigente con valor y con calidad moral para reconstruir y confrontar, no ocurrencias ni ideas geniales de la cúpula.