Saturday, 06 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 04 Julio 2013 02:56
Selene Rios Andraca

Agüera, casos de la vida real

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Por un voto, un candidato es capaz de cualquier cosa.

Caray, de cualquier cosa.

Sólo le faltó a Enrique Agüera ponerse una peluca rubia y rizada para presentar sus “Casos de Dolor”.

O era ¿Lo que callamos los Aguera’s?

¿Agüera es una canción?

¿Agüera en América?

¿Hasta en las mejores Agüera´s?

¿Cosas del Agüera?

¿La Rosa de Enrique Agüera?

¿Cada quien su Agüera?

En serio, poco le faltó al candidato sacar una carta para leer al tono de la Beba Galván, el melodrama del día.

Oh Lord.

Después de leer los comunicados de prensa de la Procuraduría General de Justicia y de Enrique Agüera sobre el asesinato del ex rector de la BUAP, Samuel Malpica Uribe, creí haberlo visto todo.

T-o-d-o.

La Procuraduría revelando las líneas de investigación y alertando sobre los posibles sospechosos y Enrique Agüera reprochando la incompetencia del gobernador Rafael Moreno Valle y de Eduardo Rivera
para mantener la seguridad en Puebla.

Ufff.

Jamás imaginé que algún candidato recurriera a la violencia sicológica para ganar votos.

Pero estaba equivocada.

Oh sí.

No sé qué fue más lamentable: los cortometrajes sobre la pobreza extrema y la inseguridad llamados “Casos de Dolor”, los protagonistas de los cortos llorando al ver sus vidas en micro documentales proselitistas o Enrique Agüera con los ojos inyectados de lágrimas y la voz entrecortada.

El paroxismo del dolor a todo lo que da.

Qué escena, Dios.

En su último día de campaña, Enrique Agüera presentó una serie de audiovisuales lastimeros sobre la marginación en Puebla y para el estreno, invitó a los protagonistas de las desgarradoras historias a desayunar a uno de los hoteles más caros de la ciudad.

#Zasculero —M.C.—

Fue tal la súper producción que la esposa del candidato se deshizo en llanto frente a todos, mientras los reporteros, anonadados, reprimieron sus lágrimas y sus gritos de indignación.

Oh Lord.

Los cortos abordaron serias problemáticas: desde la niña de primaria que ve a sus compañeritos comprar drogas en la tlapalería; casas con pisos de tierra; vendedores de papas con enfermedades terminales hasta pepenadores sin un pan qué comer.

#Québarato

Enrique Agüera asumiendo el papel de Silvia Pinal para ganar unos cuantos votos.

Iú.

Ya ni la burla perdona.

Mientras Rafael Moreno Valle coloca una ruedota iluminada de 400 millones que ninguno de los 700 mil pobres podrá usar, Enrique Agüera utiliza la miseria para ganar adeptos.

Miau.

A dónde vamos a parar, dijera el Buki (Léase en tono de señora copetona de Las Lomas).

**
La redención del Profe Ceballos

El Profe Ceballos podrá dormir tranquilo.

Ya no será el fraude más grande de esta campaña electoral.

Bueno sí, pero al menos no está solo.

El diputado con licencia del PT-PartidoVerde-Loquesea, Jesús Morales Manzo, lo acompaña en el rincón de la ignominia.   


Les dije, desde hace muuuuuuchos años, que el perredista-petista-verdeecologista-morenovallista Jesús Morales Manzo era un caeparado-comecuandohay-pobrediablo-cuentachiles-oportunista-pitero-ratasaltadora-chaquetero-muertodehambre y cualquier otro adjetivo que aplique para la ocasión. 

El joven político —que apenas tiene 32 años— ha sido una verdadera suripanta y en dos años y medio ha cambiado tres veces de partido.

Ayer el diputado con licencia "renunció" a la  regiduría 16 —dieciséís, uy qué mérito— de la planilla de Enrique Agüera quesque por falta de cumplimiento de acuerdos.

Sí hasta el último momento y sin esperanza alguna para su candidato, el joven político se bajó del barco agüerista.

Dice Juan Carlos Natale que el muchachito recibió 2.5 millones de pesos para saltar como rata en barco a la deriva.



La duda es ¿Para qué sirve la renuncia de un político tan minúsculo como Jesús Morales? Son los 2.5 millones de pesos peor invertidos en esta campaña. 

La nota no es que Jesús Morales Manzo sea un corruptazo y se venda por unos cuantos bolillitos y que hasta en el aire los atrape, sino que a estas alturas alguien lo compre.

Qué asco de cabrón, por Dios.