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La reestructuración tarifaria en Puebla incrementa de manera descomunal los precios del vital líquido. El estado se segmentó en seis estratos sociales, pero ahora obligará a cada uno de los usuarios a comprar un medidor de agua.
La reestructuración tarifaria convierte al agua en Puebla en oro transparente, y ahora, gastarse un metro cúbico de más será severamente sancionado por el SOAPAP y no habrá forma de redimir los errores.
Parece que el único interés del gobierno morenovallista es encarecer a la sociedad poblana golpeando su economía, y en los casos más extremos, coadyuvando en perder hasta sus negocios, porque las nuevas tarifas comerciales son un robo a mano armada.
