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Hace ya casi 40 años están ahí.
En la Plazuela de “Los Sapos” se ha instalado, religiosamente cada sábado y domingo, un tianguis de antigüedades como pocos hay en el país.
Siempre ha sido orgullo de los poblanos.
Encuentras desde la baratija más común, hasta la más fina de las piedras preciosas.
Lo mismo encuentras bella y conservada porcelana del siglo XIX, que joyería de plata antiquísima o fierro viejo retorcido y vuelto objeto de decoración.
Un fin de semana en Puebla no está completo con el paseo por el barrio de “Los Sapos” y el tradicional rondín de los turistas por el tianguis de antigüedades.
Es una atracción obligada de la ciudad, un plus para el Centro Histórico y hoy, gracias a la locura de nuestras autoridades municipales, corre el riesgo de ser clausurado, censurado, olvidado, desechado.
¿Por qué?
Porque a la administración de Eduardo Rivera le ha venido en gana.
Lo han menoscabado desde que llegó esta administración a la ciudad.
Sabemos que la administración de Lalito no ha sido nada brillante en una serie de políticas públicas poco lucidoras.
Lo sabemos, nos consta, lo hemos sufrido.
No apenas le entregaron un certificado a Puebla como ciudad segura cuando los asaltos en El Carmen ocurren a unos pasos del sector de la Policía Municipal.
Vaya, pero ya aprendimos a coexistir con la mediocridad de nuestras autoridades municipales.
No le pedimos al alcalde que brille por inteligencia propia.
Perdimos la fe y no le pedimos peras al olmo.
Ahora, lo único que se pide es que se respete lo que los poblanos han levantado con años de esfuerzo, la reputación que solamente se ha ganado con trabajo constante.
Del tianguis de “Los Sapos” dependen más de 150 familias que semana con semana están a polvo y sol.
Con sus espacios abrillantan una plaza que de lunes a viernes suele ser lugar de riñas de borrachos.
Llega el sábado y los comerciantes de antigüedades limpian su espacio de trabajo, limpian vomitadas añejas, colocan macetas, objetos vistosos en su puesto, abrillantan el Centro Histórico.
Vuelven esa plaza un verdadero relicario.
Ya son parte de la esencia de nuestra ciudad.
Aquellos que han logrado sobrevivir lo han hecho con trabajo duro. Han intercambiado, comprado, vendido y sobre todo, han impresionado al turismo nacional e internacional.
Y ahora, de buenas a primeras, el Ayuntamiento de Puebla ha comenzado a buscar que varias franquicias entren a la plazuela para arrebatar un espacio público que ha sido recuperado por los propios ciudadanos.
Los anticuarios de Los Sapos ya lo temían.
Primero vieron con mucho desagrado un movimiento bastante raro de la administración municipal.
En el primer folleto editado por la Secretaría de Turismo Municipal al inicio del (des)gobierno de Eduardo Rivera “Los Sapos” había sido borrado del listado de lugares de interés.
Así, de la nada.
La administración de Rivera consideró que “Los Sapos” no existía, como si no existiera la plaza, como si cada fin de semana la gente no se arremolinara a buscar, intercambiar y comprar antigüedades.
A los locatarios les saltó el dato de no verse reflejados como año con año ocurre en todas las guías de turismo.
Hasta en las internacionales.
El siguiente hecho que provocó que los anticuarios arquearan las cejas fueron las medidas que el Ayuntamiento tomó con Analco como tianguis de artesanías.
El conflicto es ya añejo y de sobra lo conocemos.
Según, nuestras autoridades “pusieron orden”.
Desde entonces los anticuarios temieron lo que se avecinaba.
Recientemente se confirmó. Fuentes del Ayuntamiento revelaron la intención de borrar del mapa el bazar de “Los Sapos”.
Sí, la intención de la actual administración es atraer a franquicias de “primer nivel” para ocupar la plazuela.
Con una única condición.
Las franquicias exigieron que el tianguis nunca más se coloque “porque daría mal aspecto” a sus changarros.
Claro, de las franquicias de “primer nivel” no se ha confirmado una sola.
Pero a los vendedores del bazar no saben ni cómo correrlos.
La administración municipal va que vuela para que malbaratar el espacio público y dejarlo sin problema a cualquier franquicia tipo McDonalds.
¿Se imaginan?
¿En donde cada fin de semana se pasea el turismo internacional se podría instalar cualquier franquicia de comida chatarra?
La administración municipal ya lo tiene en la mira.
La pregunta es si los poblanos vamos a dejar una vez más que las autoridades y sus ocurrencias den al traste con los espacios que los ciudadanos trabajan y dignifican.
¿Se imaginan Puebla sin el bazar de “Los Sapos”?
¿Nos vamos a dejar?