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La campaña política por la alcaldía de Puebla ha tomado de rehén a uno de los ya casi extintos baluartes de la cultura —¿O cültura?—: el lenguaje, vapuleado por la ignorancia, la precaria educación, la falta de lectura, y por supuesto, por las redes sociales que viralizaron frases como: “Ola kea ce”.
A dos semanas de campaña Enrique Agüera modificó su estrategia y aún con sus antecedentes académicos como rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y con sus títulos de doctorado y post doctorado, el candidato de la alianza 5 de Mayo optó por deformar el lenguaje para convencer a la sociedad poblana de votar por él.
La herejía gramatical consiste en sumarle diéresis a cualquier palabra, bajo el eslogan: “Se escribe con Ü”: füturo, resültados, cümplir, süeldos...
De acuerdo a Conaculta, los mexicanos leen en promedio 2.9 libros al año y la ortografía de la mayoría es deprimente. Quizá, electoralmente, la campaña funcione, pero es reprobable que la estrategia política de un académico de los vuelos de Enrique Agüera se lleve a cabo en detrimento del español.