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Ya mataron a la perra pero quedan los perritos
Dice el dicho que cuando la perra es brava…, en realidad se debería decir: cuando los panistas son gobierno hasta los de casa muerden.
En días pasados inició la conjura.
Esta sí una verdadera conjura de necios.
Desde inicios de este año se sabía que los militantes albiazules estarían siendo convocados a una reunión en la que participarían Ana Teresa Aranda, Francisco Fraile, Eduardo Rivera, Humberto Aguilar, Juan Carlos Mondragón, los hermanos Arrubarena, Miriam Arabian y muchos, muchísimos panistas entre yunques, custodios, en fin.
Nunca se concretó tal encuentro como tal pero ya comenzó a rumorarse que sí se han llevado tales reuniones, sin Paco Fraile, en las que están tramando dar el golpe contra el candidato del grupo de Rafael Moreno Valle (los cuatro fantásticos, pues).
Y piensan tirarlo. Ponerle a un gallo enfrente.
El problema es que no se han dado cuenta que se hundirían así mismos.
No es de extrañarse, Jaime Zurita regidor de Gobernación ha dicho en varias reuniones de panistas que él está dispuesto a apoyar al candidato del PRI con tal de ir contra Moreno Valle y dar un voto de castigo al gobierno del estado.
No es el único que piensa así. Piensan que si hacen la revolución interna llegarán el poder.
El problema es la mala memoria de todos estos yunquitos. Nunca han logrado nada al enfrentarse entre ellos mismos.
Cuando Gabriel Hinojosa fue el alcalde del PAN, los panistas fueron los primeros en golpearlo. Humberto Aguilar era el secretario de Gobernación Municipal y se burlaba en público y en privado de Hinojosa. Lo ninguneaba. Hasta que Hinojosa decidió correrlo y decir en público “no hay química”.
Los panistas en esa época le dieron la espalda.
Lo mismo ocurrió cuando Luis Paredes Moctezuma llegó al poder. Es cierto que se merecía ponerle un hasta aquí a sus excesos, pero, aun así la actitud de los panistas fue de revanchismo.
De odios, de rencores, de cangrejos.
Vino después Antonio Sánchez Díaz de Rivera como candidato a la alcaldía, sin justificarlo, también recibió el coscorrón interno y el abandono.
Llegó Rafael Moreno Valle Rosas y la guerra en su contra es el tema en cada reunión de panistas, por supuesto que Moreno Valle tiene un estilo particular y puede ser un excelente enemigo, pero, seamos honestos, es el panista que sacó del bache a los panistas.
La cacería está desatada. Sólo que Moreno Valle tiene dos grandes ventajas, siempre habrá un soplón de esas reuniones y segundo, los panistas son buenos para negociar.
Quién no recuerda a Humberto Aguilar Coronado en la contienda para la gubernatura en el 2010. Es de todos sabido su venta a Javier López Zavala.
Quién no recuerda a El Yunque con Mario Marín, los grupos empresariales se sentaron con el gobernador (de esa época, por supuesto) para negociar grandes obras.
Todos en esta vida son vulnerables, decía Al Capone al ver a Elliot Ness y los Intocables.
Todos en esta vida tienen un precio, dice el dicho popular.
Y los panistas dejaron ya su traje de santos, la sotana la cambiaron. Y saben que en esta vida, como dice el tango Cambalache, el que no llora no mama. El problema del PAN es que no sabe ser gobierno, sabe ser oposición hasta con su propio gobierno.