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Oh Lord.
¡El mundo no se terminó!
Los Mayas nos engañaron a todos.
¡Yo hasta la dieta rompí por crédula!
Y ni se acabó el mundo.
Ni llegó el fuego nuevo.
Ni fuimos rescatados por Mayas Galácticos en sus naves espaciales.
Ni Andrés Manuel desistió de la Presidencia.
Ni Moreno Valle del Teleférico ni de la Rueda de la Fortuna.
Pero eso sí, subí tres kilos por confiar en los cálculos astrales de la cultura mesoamericana.
#Mástonta.
El 2012 se lleva parte de mi inocencia.
Le perdí la fe a México por votar por Peña Nieto.
Le perdí la fe a López Obrador por enloquecer por la presidencia.
Le perdí la fe a los Mayas por sus fallidos pronósticos apocalípticos.
Le perdí la fe a Moreno Valle por autoritario y tiránico.
Y le perdí la fe a las cremas antiarrugas.
Pero aún guardo un poco de esperanza en mi corazón y por eso escribo esta optimista columna dedicada a los Reyes Magos.
Tengo la firme convicción de que traspapelaron mi cartita, por eso, se las mando otra vez.
Pues, aún con 30 años encima, les tengo fe.
Mis deseos para este 2013 son muy sencillos de cumplir y no gastarán ni un pesito.
Clap, clap.
Mis deseos son:
Que Tony Gali cambie su repertorio musical. (Estoy mareada de Bailar Pegados)
Que Pablo Rodríguez no se haga ilusiones.
Que Marcelo tampoco.
Que Pablito Fernández encuentre valor para no ser un triste empleadito en la dirigencia del PRI.
Que Fernando Morales regrese los millones que le robó al tricolor.
Que Pepe Chedraui ya no alardeé tanto de su “amistad” con Peña Nieto.
Que Juan Carlos Mondragón se cambie al PRI para ser líder de oposición.
Que Enrique Doger ya no sea tan complaciente con Moreno Valle.
Que Édgar Salomón ya no se depile las cejas.
Que Mario Riestra ya no se corte el pelo con Christian.
Que Lalo Rivera ya no sufra a Moreno Valle.
Que Mario Rincón encuentre trabajo pronto.
Que Jorge Aguilar ya no ande enojado.
Que Enrique Agüera ya no confíe en los priistas y menos en Peña Nieto.
Que los consejeros del Instituto Electoral del Estado no hagan el ridículo.
Que Fernando Manzanilla se rebele y sea candidato a la alcaldía.
Que Lupita Esquitín devuelva el horno de microondas que le agandalló a Moreno Valle.
Que al diputado Víctor Hugo Islas no se le noten los injertos capilares.
Que el diputado José Juan Espinosa no venga todas y cada una de las causas existentes.
Que Ardelio Vargas no golpeé, madreé o amedrente a periodista alguno.
Que los diputados de la LVIII Legislatura ya no sean unos gatos.
Que el gobernador Rafael Moreno Valle no se estrese tanto, deje de ser un autoritario,
detenga la destrucción del patrimonio histórico y tenga mejores ideas que poner la rueda de la fortuna en el Paseo Bravo, por Dios.
Y Que Marta Erika siga aguantando a Moreno Valle.
Y ya.
Confío en ustedes queridos Reyes.
Ah por cierto, no está demás que le recuerden a Moreno Valle que debe instaurar un estado democrático en esta Puebla de sus amores.
Miau.