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Crónicas marxianas

Domingo, 25 Noviembre 2012 22:31
Zeus Munive

Fernando Morales y la política chalupera

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Pues parece ser que el mundo no se va a acabar el próximo 21 de diciembre. Las primeras señales se dieron ahora que Fernando Morales Martínez abandonó la dirigencia estatal priista.

Fue un respiro.

El armagedon que se profetizaba si es que Fernandito Morales continuaba al frente de la dirigencia de ese partido quedó desechado con su salida abrupta .

Seamos honestos, el hijo del ex gobernador Melquiades Morales no sabe hacer política. No es alguien que conjuntara esfuerzos. Nunca mantuvo un liderazgo. No le llevó buenos resultados a Enrique Peña Nieto en la campaña federal.

Es un advenedizo.

Ni siquiera supo hacer buenos negocios desde la dirigencia ahora que quería cobrar su propedeútico en su Jardín de Niños del PRI “Mis primeras transas”.

Además, fue el priista que junto con la complicidad del líder del Congreso, Édgar Salomón Escorza, fungieron más como palafreneros de Casa Puebla, que representantes de su partido.

Como seguramente no saben ambos personajes que es palafrenero aquí la definición: “Criado que lleva del freno al caballo”.

Después de todo, en eso se convirtió Fernando Morales en el criado del sexenio que tuvo la virtud de decir a todo que sí: “lo que usted diga niño Rafa (Rafael Moreno Valle Rosas). Lo que usted quiera niño Rafa. Lo que digan sus mercedes”.

La razón por su salida intempestiva sólo la sabrá él pero a todas luces fue la denuncia de estar cobrando sus propedéuticos, la simulación en la forma que se integró el Instituto Estatal Electoral, la cero operación del Poder Legislativo y por supuesto su papel de bufón de La Corte.

Hace ocho años, Fernando Morales Martínez criticó a su padre en una entrevista hecha por mi para el periódico Cambio. Llamó a la Puebla que dejaba su padre como chalupera y memelera.

Criticaba que actuaba como viejito, sin una nueva generación política. Esa entrevista que le hizo ganarse el mote de “Parri” por cometer parricidio debería releerse.

Pues su trabajo al frente de la dirigencia estatal fue igual de chalupera y memelera que la de su padre al frente del Gobierno del estado, como él dijo, hace ocho años.

Actuó como viejito y no, no hizo nada al frente de la dirigencia estatal del PRI, sólo le hizo como diría Germán Sierra: al Pipitoche.

Estas son sus consecuencias, haber logrado un hartazgo en la dirigencia encabezada aún por Pedro Joaquín Coldwell.

 

Avisos de ocasión

Que dicen que todavía no hay nada para los poblanos que han presumido su lugar en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Que mandan a decir de los altos mandos que le bajen de humos quienes han dicho: no esa posición que me han ofrecido de subsecretario en tal o cual dependencia no la tomo porque no me conviene porque dicen desde las alturas que los tienen bien chocaditos y que“brincos dieran”.

Que también no anden presumiendo su amistad con Jorge Estefan Chidiac, porque, como buen libanés, ya le dicen “El son de la Negra”: a todos les dice que sí, pero nunca les dice cuando.

Que quien tenga sus veladoras prendidas a San Charbel, mejor se haga una limpia de huevo, que mejor busque otro santo que no sea tan adorado ya que el único que sabe bien el juego es el innombrable.

Que Tony Gali es el candidato oficial y que ya sabe cómo hacer destapes oficiales, con cantada y todo. Que será el PRD quien lo arrope en la posible alianza porque El Yunque nomás no lo ve bien.

Ahí Fernando Manzanilla es quien ha construido más acuerdos con el ala dura de Acción Nacional.