Tuesday, 16 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 23 Agosto 2012 23:00
Selene Rios Andraca

El mostro comeparticulares

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El mostro comeparticulares

Guarrguarrrr.
Guarrguarrrr.
Guarrguarrrr.
Guarrguarrrr.
Que tiene gustos exquisitos.
Que es muy exigente con la agenda.
Que tiene un ritmo inalcanzable.
Que es bipolar, tripolar y hay días que tetrapolar.
Que su desayuno debe ser perfecto.
Que su comida impecable.
Que si tiene frijoles avienta los platos.
Que su café mañanero del Starbucks.
Que sus sonrisas no son felices, sino malditas.
Que sus carcajadas no con contagiosas, más bien macabras.
Que lleva nueve particulares…
¡En 18 meses!
Más los que se acumulen en las próximas horas.
**
La estadística mortal de la Secretaría General de Gobierno no está en los absurdos incrementos en los costos en el Instituto Registral y Catastral.
Tampoco en la afrenta de los notarios.
Ni siquiera en los accidentes mortales en el cruce de la 14 oriente para llegar a Casa Aguayo.
Noup.
El verdadero peligro está en la oficina del Secretario General de Gobierno.
La estadística mortal duerme plácidamente en la holística oficina de Fernando Manzanilla.
De acuerdo a los índices, Manzanilla Prieto cambia de secretario particular cada bimestre.
Es decir, nueve particulares en 18 meses del gobierno morenovallista.
¡Nueve!
Nine.
Nuove.
Neun.
Девять.
**
Corrían los días previos a los Festejos del 5 de Mayo, la presión hervía en el gobierno del Estado.
Rafael Moreno Valle designó a Fernando Manzanilla como el organizador del evento más importante del gobierno en los escasos meses del sexenio.
Todos eran un manojo de nervios que ni el Pasiflorín podía menguar.
José Antonio Imperial estrenaba su cargo como particular del guapo Fer. Llegó a la oficina muy temprano y se entretuvo unos minutos buscando algunas cosas.
Estaba por terminar su primera semana como el octavo particular de Manzanilla.
—Ándale, Toño, te está esperando el secretario.
—Sí, ya voy, ya voy— dijo entre dientes y salió tímidamente del salón.

Pasó una hora y nada.
Otra hora más y nada.
Fer esperaba y esperaba.
—¿D-ó-n-d-e  e-s-t-á?— preguntó, irritado, el secretario General de Gobierno.
Cri.Cri.
Shum. Shum.
—Entra bola del desierto—.
Nadie supo qué responder.
Desapareció.
Se lo tragó la tierra.
Lo abdujeron los ovnis.
—Lo vimos hace un ratito. Tal vez salió a comprar algo…
La teoría de que había salido a “comprar algo” se desvaneció horas después.
Aquella mañana de abril, José Antonio Imperial salió de la oficina y bajó las escaleras de Casa Aguayo, se dirigió a la puerta de salida y nunca volvió.
No, ni siquiera avisó que renunciaba.
Simplemente, no volvió.
Nunca.
**
Julio Méndez y Eduardo Botello ocuparon el segundo y el séptimo lugar en el listado de secretarios particulares.
Los dos tuvieron un par de cosas en común.
La primera que ambos tardaron en la Secretaría Particular menos de dos semanas y la segunda, que escasas personas logran recordar sus nombres.
Como llegaron se fueron.
Ni siquiera les dio tiempo probar las cemitas de El Alto. Ni sufrir las inclemencias del tráfico de la 14 oriente.
Dos semanas.
10 días hábiles fue su límite.
**
El tercer particular de Manzanilla Prieto tiene la historia más oscura de todos.
Como misterio bíblico, nadie sabe realmente qué pasó —excepto ellos dos—.
Fernando Gómez no se adaptó al ritmo de Fer.
O viceversa.
El caso es que no se pudo.
La alternativa de renunciar no fue suficiente para Fernando Gómez.
Éste pobre terminó abandonando Puebla y juró no volver mientras el morenovallismo exista.
Miau.
**
Héctor Reyes Pacheco —el primero en el gobierno—, Raúl Castillo —quinto— y Aldo Burelo —sexto— pasaron desapercibidos y fueron recompensados con algún cargo en algún rincón de la administración morenovallista.
El único que logró superar la prueba de fuego o la agenda de Manzanilla fue Fernando Graham, actualmente titular del Consejo Estatal de Población (Coespo).
**
La posición número nueve es para…¡Francisco López Sierra!
Ahí está.
Ahí sigue.
Con la esperanza de lograrlo. —¡Yo te apoyo!—
Con la ilusión de vencer al mostro comeparticulares.
¿Lo logrará?
We hope so.