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Dice Ruy Xoconostle, uno de los mejores editores de revistas que ha dado este país, “¿cómo quieres ser recordado por Wikipedia?”, en su novela Pixie en los suburbios. Esa pregunta rondó por mi cabeza una vez que la Revista 360 Grados se vio envuelta en un escándalo por plagio.
Hace aproximadamente dos semanas, la consultora Edurne Ochoa cuestionó el trabajo hecho por 360 en diferentes portadas y puso en evidencia a mi ex socio Alejandro Rodríguez, quien anunció su retiro de la publicación desde el miércoles pasado ante los trabajadores de la edición y ante los socios de la empresa.
El señalamiento de plagio no es un tema sencillo, es algo grave. Existen muchos vicios de los periodistas, pero el copy paste, el tomar la creatividad de otro y asumirla como propia es muy delicado, sobre todo cuando se presentan evidencias de ello, pues se pierde la credibilidad.
Es poner en evidencia la mentira. Es vender espejos . Colgarse medallas ajenas como si fueran propias. Es deshonesto.
El patrimonio de un periodista es su pluma y su credibilidad, cuando esta se ve afectada o mermada ya no hay mucho que hacer, no se puede lavar ni con lejía, ni ponerle ácido muriático para tratar de quitarle el sarro. Es prácticamente mortal.
Muchos podrán decir que pude ser cómplice, pero hay trabajadores que escucharon mi discusión sobre el tema, que cuestionaba internamente lo que se hizo y que nunca fui tomado en cuenta. Mis comentarios fueron ignorados en muchas ocasiones, al grado de generar un desánimo.
Yo leí lo publicado por la consultora de imagen Edurne Ochoa en su columna y simplemente le dije personalmente a ella que yo aceptaba la crítica, pues es la mejor manera de mejorar, de cambiar.
Desde el miércoles pasado asumí el control total de la Revista 360 Grados y mi labor de aquí en adelante es limpiar su imagen, que los lectores, nuestros lectores vuelvan a tener confianza en nosotros. Que nuestros clientes sientan seguridad. Que nuestros colaboradores estén contentos por escribir en nuestras páginas. Trabajo, que si me permiten decirlo, no es nada fácil.
He recibido comentarios, críticas, señalamientos. Muchos me han dicho que 360 Grados se vio mal cuando empezó a sacar políticos en portada, que dejó la irreverencia por tratar de quedar bien con los hombres del poder.
Esos comentarios los tomo en cuenta, porque efectivamente, la intención de la revista cuando salió por primera vez, el 5 de noviembre del 2007, era otro. Era llevar todo lo que se hacía y vivía en Puebla. Llevar todos los puntos de vista posibles, de los personajes que hacen y construyen esta ciudad.
Una visión de 360 Grados en donde cupieran todos. Y no un órgano oficial de un grupo político o un partido o algo por el estilo. Sé que perdió su esencia, que se olvidó de su origen y de ello también soy responsable.
Ahora viene una nueva era para 360, que implicará, incluso regresar a su origen, regresar a conquistar al lector. Bajarse de la nube de la arrogancia, del ego, de la soberbia que no llevan a nada. Regresar al periodismo, al tema del preguntón, al tema de contar historias, de la narrativa, de la cultura, de saber que no sabemos nada pero que queremos aprender.
Estoy sentado en un barril de pólvora y la mecha es corta, pues no sólo es lo editorial sino lo administrativo, pero asumo el reto, pues estoy convencido que se tiene que hacer.
Recobrar la confianza.
Me vengo enterando que mi ex socio Alejandro Rodríguez tenía el plan de desaparecer la revista desde julio pasado. Y que otros personajes confabularon para que eso ocurriera, pero afortunadamente no pasó.
Que quería fundar otra publicación ya sin mi colaboración.
Yo le deseo que tenga suerte editorial ahora que ya puede hacerlo.
De hecho, lo intentó hacer en el último número de septiembre cuando no me enteré ni cuando se realizaron las fotos, ni cuando se hizo el diseño, ni nada. Simplemente él negoció una portada e hizo lo que quiso con ella y hubo consecuencias.
360 Grados no cierra sus puertas, al contrario, las abre, porque estamos convencidos que quienes estamos ahí que esto siempre es de pluralidad, de discusión, de debate, de credibilidad, pero sobre todo de periodismo.
Todavía hay algunos personajes que intentan afectarnos, ya platicaremos más adelante de ellos.
360 Grados entra en una nueva etapa y su principal función será para lo que fue planteada una publicación que llevara historias, información y entretenimiento.
Vamos pues a recuperar la credibilidad, vamos pues porque al fin y al cabo ¿cómo queremos ser recordados en la Wikipedia?
Este será un gran reto. Y aquí o se gana o se pierde, lo sé y lo sabemos, pero de algo estoy convencido, no hay peor lucha que la que no se hace.
Y lo vamos a hacer.
A nuestros lectores, a nuestros clientes, a nuestros amigos y enemigos, les digo que esto es como el béisbol y es que esto no se acaba hasta que se acaba.