El marketing alrededor del Mundial 2026 no tenía previsto el pato Merlín, la mascota no oficial de México que se ganó el cariño internacional.
Para esta edición, el máximo organismo del fútbol presentó con bombo y platillo a su trío oficial: el alce Maple, el águila Clutch y el jaguar Zayu.
El jaguar mexicano fue diseñado meticulosamente para representar el patrimonio del país. Sin embargo, la burocracia corporativa no contaba con el ingenio de las calles en México ni con el carisma del Pato Merlín.
El ave, de dos años, se robó el corazón de la afición mientras las botargas oficiales cumplen con estrictos protocolos y agendas comerciales.
El pato Merlín conquistó las avenidas de México de forma completamente orgánica. Es todo un ícono ataviado con una diminuta playera verde de la Selección Mexicana y unos pequeños tenis diseñados a la medida para proteger sus patas del asfalto.
Tras ser captado vendiendo aguas con sus propietarios el pato se convirtió en el verdadero amuleto de la suerte para los seguidores del Tri.
La diferencia entre el fenómeno de Merlín y las mascotas de la FIFA radica en la espontaneidad. El departamento de marketing del torneo apostó fuertemente por la digitalización, integrando a sus personajes en el ecosistema de videojuegos y en ambiciosas campañas publicitarias.
No obstante, la afición mexicana prefirió cobijar una narrativa mucho más cercana y surrealista. Zayu representa lo que la FIFA cree que nos identifica, Merlín representa lo que realmente son los mexicanos: ingenio, fiesta y un toque de surrealismo.

Mascotas FIFA no conectan con la afición desde QATAR 2022
La FIFA ya tuvo un descalabro similar en Qatar 2022, pocos entendieron la mascota oficial llamada Llamada La’eeb, un turbante o ghutra animado.
Su nombre en árabe significa “jugador habilidoso”, y a diferencia de ediciones anteriores, no tenía forma humana ni animal. Pero tampoco conectó con el público, ni con la nación que hospedó la justa mundialista.
A eso se suma el excesivo uso de ajolotes por parte del gobierno de la Ciudad de México en este Mundial 2026. El querido animal endémico de los ríos mexicanos incluso comenzó a generar antipatía al relacionarlo a Clara Brugada, la jefa de gobierno.
Es más, en los desfiles del gobierno de la Ciudad de México recibieron mejor a los homenajes a mascotas de los mundiales de 1970 y 1980.
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Tanto Juanito como Piqué, aparecieron convertidos en globos monumentales y recibieron aplausos de los asistentes mexicanos y extranjeros que los recuerdan con cariño.
En contraste, el impacto de Merlín no se queda solo en las calles. Las redes sociales se inundaron de videos del ave desfilando tras los triunfos de la escuadra nacional.
Actualmente es una de las historias que ganaron el corazón de los medios internacionales con videos que acumulan millones de reproducciones. Lo que genera una identidad colectiva que ninguna campaña de millones de dólares logró prever.
Mientras el torneo avanza y la fiebre mundialista sube de tono, queda claro que la afición ya eligió a su representante favorito.
La FIFA se quedará con los derechos de autor y la venta de mercancía, pero el pato Merlín ya se adueñó de la narrativa popular de este Mundial 2026.
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