Ángel Silva Castillo mantiene vivo el legado de su padre a través del negocio familiar, “Helados El Costeñito” en Zacatlán. Conoce su historia en este especial para Revista RAYAS.
“El Costeñito” comenzó en 1976 en el municipio de Zacatlán de las Manzanas, cuando Juan Silva emprendió un negocio de venta de nieves y helados.
Juanito estableció un estilo particular, acostumbrado a vestir un sombrero pequeño y siempre ropa blanca.
En esos años, su imagen pulcra destacó entre los otros vendedores, lo que hizo que se hiciera conocido entre el municipio.
¿Cómo adquirió el nombre de “El Costeñito”?
De acuerdo a Ángel Silva, una vecina y cliente frecuente de Juanito lo apodó como “El Costeñito” debido a su apariencia fresca y limpia.
Este apodo fue adoptado de inmediato por Juanito, dando inicio al nombre oficial: Helados Juanito “El Costeñito”.
Actualmente, el negocio familiar sigue creciendo con la tercera generación, compuesta por nietos y sobrinos en la zona del centro de Zacatlán.
Helados “El Costeñito” de Zacatlán ofrece algo diferente a sus clientes
Cabe destacar que los helados “El Costeñito” de Zacatlán cuentan con un ingrediente extra que les da un sabor inconfundible y exquisito.
Asimismo, se distingue por su mermelada extra, que en entrevista para CENTRAL, el hijo de Juanito relato que su padre aprendió la receta en Ciudad de México.

Aunque él trajo esa técnica a la Sierra Norte de Puebla, fue aquí donde cautivo a todos por su riquísimo sabor.
Ángel Silva mencionó que su padre originalmente utilizaba mermelada de fresa. Pero debido a una crisis sanitaria en 1985, tuvieron que cambiar el sabor de la jalea.
Comentó que en esos años las autoridades prohibieron el uso de fresas por contaminación con aguas negras.
Ante ello, Juanito buscó una alternativa local y segura, eligiendo la guayaba, que es abundante en la región de Zacatlán.
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Por ello, desde 1990, la mermelada de guayaba se volvió el sello definitivo de Helados “El Costeñito”.
La familia aún conserva los métodos artesanales en cada preparación de sus helados y nieves, que puedes encontrar en su carrito.
Los clientes podrán degustar una amplia variedad de sabores como vainilla, fresa, nuez, limón y chocolate. Así como mamey, arroz, frutos secos, café, mango, manzana y blueberry.
Los precios son accesibles para todos los visitantes, ya que el helado básico cuesta 25 pesos. La porción de tres bolitas tiene un precio de 35 pesos, mientras el envase grande con cinco bolitas cuesta 50 pesos.
Actualmente, sus sobrinos operan un puesto frente a la propiedad de los Aguirre, así como en la plaza del zócalo de Zacatlán.
El horario habitual es de 11:30 a 17:00 horas. Aunque el hijo de Juanito recalcó que solo los podrás encontrar cuando salga el sol en Zacatlán, ya que la mayor parte del tiempo el clima es frío.
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