En el Día Mundial de los Animales te mostramos a las especies endémicas de México que viven en Puebla y que exaltan la riqueza natural de la entidad y del país.
Algunos se han convertido en íconos de la cultura mexicana, tales como el ajolote y la culebra parda, debido a su historia prehispánica, sus colores, características y detalles que los vuelven únicos.
Por ello, nos dimos a la tarea de buscar aquellos animales endémicos que viven en Puebla y que son parte del hábitat natural del estado.
Ajolote
El ajolote es un animal endémico del municipio de Chignahuapan en Puebla, aunque es posible encontrarlo en la Cuenca de México. Esta especie de anfibio caudado se encuentra en peligro de extinción debido a la introducción de otras especies en su hábitat. Así como por el consumo humano y la destrucción de su hábitat.
Según los pobladores del municipio, durante un evento de pesca las personas introdujeron truchas en la laguna donde residían los ajolotes. Dichos peces terminaron con los anfibios, por lo que ahora son una especie protegida por los residentes.
La Casa del Axolote, ubicada en la localidad, es un acuario-museo que alberga diferentes especies de ajolotes mexicanos para su preservación y admiración. Además, cuenta con restaurante, cafetería y tienda de souvenires para mantener la alimentación, cuidado y conservación de la especie.
Entre las particularidades del ajolote se encuentra que puede regenerar algunas partes de su cuerpo en caso de pérdida, tales como el corazón y la médula espinal. Asimismo, conserva sus características de larva, tales como las branquias y aletas, durante toda la vida.
Para reproducirse los machos depositan sus espermatóforos en las rocas, debido a que carecen de un órgano copulador. En tanto, la hembra los recoge y fertiliza sus huevos, generalmente este proceso sucede en primavera.
Aunque el macho deposita entre 100 y 300 huevos, muy pocos llegan a término, por lo que la especie se encuentra en peligro de extinción.

Conejo teporingo
Otro de los animales endémicos que habitan en Puebla es el conejo teporingo. Este pequeño mamífero prehispánico vive en las faldas de los volcanes Popocatépetl, e Iztaccíhuatl, a más de dos mil 800 metros de altura.
En dicha zona abundan los bosques de pinos con altos pastizales, un lugar idóneo para su reproducción y preservación. Sin embargo, la tala ilegal, los incendios forestales, la depredación de gatos y perros, así como el pastoreo lo han puesto en peligro de extinción.
Es considerado el conejo más pequeño de México, de hecho su colita es tan corta que no se puede ver, pues llega a medir entre 20 y 30 milímetros.
Actualmente, existen dos lugares que poseen lugares de cautiverio en México: Los Coyotes y los zoológicos de Chapultepec.

Ranita verduzca
La pequeña ranita verduzca, también conocida como rana cara de niño, es una especie endémica de México con presencia en Puebla.
Así como en Sinaloa, Nayarit, Sonora, Colima, Jalisco, guerrero, Michoacán, Oaxaca, Chihuahua, Chiapas e Hidalgo. También en Durango, Morelos, Veracruz, Estado de México y Ciudad de México.
En la entidad poblana es posible observar en la Sierra Norte, específicamente en el Río Nexapa y Huauchinango. Sin embargo, este animal está en peligro de extinción en Puebla debido a la destrucción de su hábitat, así como por los depredadores.

Tlaconete dorado
El tlaconete dorado es uno de los animales endémicos de Puebla que alguna vez fue la especie más abundante en el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl y el Cerro Negro.
Sin embargo, la quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa que afecta a los anfibios, causada por un hongo, le ocasionó la muerte a muchos ejemplares.
El también conocido como tlaconete leproso mide casi cinco centímetros y se resguarda bajo hojarasca y troncos podridos en zonas con árboles de pino.

Culebra parda
La culebra parda es una especie endémica de México que habita en Puebla, Chihuahua, Durango, Aguascalientes. Así como en Guanajuato, Jalisco, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Michoacán, Oaxaca, Morelos, Tlaxcala y San Luis Potosí.
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La especie suele vivir debajo de piedras y grandes troncos de bosques templados y a pesar de su aspecto no es venenosa. Asimismo, se alimenta de invertebrados y babosas terrestres.

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