FlixBus, la línea de autobuses de bajo costo que inició operaciones en Puebla, ya acumula quejas por un servicio que usuarios califican de “deficiente” y “engañoso”.
Lo que prometía ser la salvación para los poblanos que viajan constantemente a la Ciudad de México,terminó en un dolor de cabeza.
Apenas unos días después de su gran lanzamiento con bombos y platillos desde puntos como Explanada Puebla, la realidad alcanzó a la empresa alemana.
Los viajeros poblanos recurrieron a las redes sociales para descargar su furia contra la compañía, señalando tres problemas principales del viaje barato.
FlixBus enganchó a Puebla con tarifas promocionales desde los 89 y 90 pesos, sin embargo, la letra chiquita de su “modelo colaborativo” incluye tarifas dinámicas.
Esto significa que si compras tu boleto en fin de semana o en horas pico, el precio sube hasta igualar o superar a ADO o Estrella Roja. Sin embargo, no ofrece las mismas garantías de comodidad que estas líneas tradicionales.
La puntualidad no es el fuerte de esta empresa europea en tierras poblanas, usuarios reportan retrasos significativos en las salidas desde los puntos de abordaje.
Usuarios señalan que tienen que esperar bajo el sol o en condiciones poco óptimas en paraderos que no cuentan con la infraestructura de una central camionera formal.
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Otra queja recurrente es la mala calidad de las unidades, pues los pasajeros denuncian asientos incómodos y un servicio a bordo deficiente.
Señalan que esto empeora cuando el trayecto se alarga por el tráfico intenso en la autopista México-Puebla.
FlixBus llegó a Puebla con un plan de más de 600 corridas mensuales, buscando romper el monopolio de los grandes transportistas. No obstante, si no corrigen el rumbo, su estancia en Puebla podría ser tan fugaz como sus ofertas de lanzamiento.
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