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La cuenca compartida por Tlaxcala y Puebla atraviesa una crisis ecológica que ha incrementado enfermedades crónicas por contaminación, según el Segundo Informe del Río Atoyac.

El estudio, presentado en el Museo Barroco, advierte una devastación socioambiental sin precedentes que ha fracturado el equilibrio ecológico.

Además, señala que esta situación ha detonado una emergencia de salud pública en la región.

De acuerdo con el informe estratégico, la zona pasó de una tradición textil basada en energía hidráulica entre los siglos XVII y XIX.

Posteriormente, evolucionó hacia una hegemonía automotriz que hoy posiciona a la región como una de las principales zonas industriales del país.

Esta transformación la impulsaron empresas globales que trasladaron su producción en busca de menores costos y regulaciones ambientales más laxas.

Asimismo, estas compañías operan mediante esquemas de proveedores que diluyen la responsabilidad ambiental y ocultan la huella hídrica real.

El impacto humano de este modelo industrial resulta alarmante, especialmente entre la población joven.

Un estudio en 300 adolescentes reveló que el 100% presenta exposición a organoclorados y fosforados.

Además, una cuarta parte registra niveles de plomo y cadmio que superan hasta diez veces los estándares internacionales.

Esta exposición se refleja en una emergencia sanitaria marcada por la leucemia y la insuficiencia renal.

En ese contexto, estas enfermedades se han convertido en las principales causas de muerte en este sector.

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Segundo informe sobre el Río Atoyac evidencia enfermedades que provoca contaminación

Entre 2021 y 2024, se contabilizaron 197 casos de leucemia infantil, lo que representa el 41% del total regional. Sin embargo, la respuesta del sistema de salud resulta insuficiente ante la magnitud de la crisis.

Con solo 15 laboratorios públicos para atender 311 unidades de primer nivel, el diagnóstico de leucemia tarda en promedio 51 días.

A esto se suma un déficit generalizado de personal, equipo médico y medicamentos en los tres niveles de atención.

La problemática también alcanza la gestión del agua y la seguridad alimentaria. Existe desconfianza en la red pública de agua por la contaminación visible y los malos olores.

Por ello, muchas familias optan por consumir agua embotellada, lo que impacta directamente en su economía.

Al mismo tiempo, el acaparamiento del recurso para uso industrial y la contaminación de canales de riego generan conflictos sociales.

Estas tensiones afectan principalmente a comunidades rurales que gestionaban el agua mediante usos y costumbres.

Finalmente, la agricultura local también incrementa el riesgo sanitario por el uso intensivo de 32 tipos de plaguicidas.

De estos, el 50% se considera altamente peligroso y potencialmente cancerígeno. Esta contaminación introduce sustancias tóxicas en los alimentos y afecta la salud de la población.

Además, la urbanización acelerada desplaza la dieta tradicional por productos ultraprocesados.

Este panorama se agrava por una deficiente gestión de residuos, evidenciada por 34 posibles tiraderos clandestinos.

Asimismo, en el Atoyac se registra la emisión diaria de más de 9,400 metros cuadrados de biogás sin control.

En territorio poblano, la contaminación del río Atoyac alcanza niveles críticos. De los 32 tiraderos detectados en la región, seis se ubican en municipios de Puebla.

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Luis Camacho

Luis Camacho

Licenciado en Televisión y Producción Audiovisual de As Media. En el periodismo digital ha laborado en medios como e-consulta, Diario Cambio y actualmente en Periódico CENTRAL