Alto a la extorsión
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Los diputados propusieron castigar hasta con ocho años de cárcel a los “montachoques”, ante el incremento de extorsiones en carreteras de Puebla. La iniciativa la presentó la legisladora por Movimiento Ciudadano (MC), Fedrha Suriano Corrales.

Dentro de su exposición de motivos, Fedrha Suriano señaló que los montachoques son una amenaza creciente en las zonas urbanas. Principalmente en la capital y la zona metropolitana.

La legisladora explicó que este delito consiste en provocar o simular accidentes de tránsito para extorsionar a las víctimas con amenazas, presiones o engaños.  

Es decir, es una forma de crimen organizado que mezcla los delitos de fraude, extorsión, coacción y violencia psicológica, bajo el disfraz de un “hecho de tránsito”. 

Suriano acusó que en la mayoría de las ocasiones este tipo de delincuentes busca a personas vulnerables como mujeres y personas mayores, para atacarlas.  

La coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano manifestó que el delito de montachoques sancionará a todos los vehículos automotores, incluyendo las motocicletas y los vehículos de carga. 

La iniciativa reforma el artículo 415 del Código Penal de Puebla, pretende castigar con una pena de hasta ocho años de cárcel a los “montachoques”. Asimismo, se impone una pena de hasta 12 años cuando el delito:  

  • Se cometa en grupo o pandilla. 
  • Se emplee violencia física o dañe la integridad física y psicológica de la persona. 
  • Las víctimas sean menores de edad, adultos mayores o personas con discapacidad. 

Esta iniciativa busca cerrar la puerta a la impunidad de quienes operan bajo el disfraz de un accidente de tránsito para extorsionar a conductores, aprovechándose del miedo y la confusión, no podemos permitir que estos delitos sigan ocurriendo sin consecuencias claras y contundentes”. 

¿Cómo operan los montachoques? 

En ese sentido, los conocidos como “montachoques” operan bajo una mecánica premeditada. Primero, un vehículo colisiona o simula haber sido impactado por otro automóvil, de forma leve o incluso sin contacto físico 

Acto seguido, los ocupantes del auto provocador increpan al conductor víctima, a quien acusan de provocar el accidente.

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Después, aparecen supuestos testigos o cómplices disfrazados de ajustadores, quienes amenazan con llamar a la policía, “retener” el vehículo o levantar cargos judiciales 

Finalmente, por presión, miedo e incertidumbre, la víctima accede a entregar dinero o firmar documentos sin comprender el alcance legal de sus actos. 

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