En el Pasaje del Ayuntamiento, el sonido del cepillo contra el cuero marca el ritmo de la tarde; allí se encuentra Jesús Gilberto Delgado Sánchez, uno de los últimos boleros de Puebla.
Para Jesús, la fascinación por el calzado impecable comenzó a temprana edad. Lo que inició como un ejercicio de observación se convirtió en su sustento de vida.
En entrevista para CENTRAL, señaló que mantener su lugar de trabajo en el Centro Histórico y en el Pasaje del Ayuntamiento, no ha sido sencillo.
A pesar de que logró establecerse en su ubicación actual. Jesús Gilberto explicó que el gremio de boleros en Puebla se vio amenazado con el cambio de administración local.
Sin embargo, gracias a la gestión de trámites y permisos por escrito ante el Ayuntamiento y el Gobierno, él y sus compañeros lograron permanecer en el Centro Histórico. Aunque fueron reubicados de su esquina original.
Sí, la autorización fue por parte del Ayuntamiento y parte del Palacio. Un permiso por escrito para que me dejaran trabajar. De hecho, ya cuando empezó el nuevo presidente, sí nos iban a quitar, pero metimos papeles para que nos removieran para acá”.
Explicó que forma parte de un equipo de cuatro boleros de Puebla que cubren turnos en el Pasaje del Ayuntamiento. A fin de que el servicio esté disponible durante todo el día en la entrada de la 2 Oriente.
Comentó que mientras algunos comienzan a las 07:30 horas, su jornada personal inicia a las 14:00 horas y se extiende hasta pasadas las 20:00 horas.
Su servidor y otros compañeros somos cuatro los que estamos trabajando acá en el Pasaje. Yo entro a las 14:00 horas , hay otros compañeros que llegan desde las 07:30 horas”.

Jesús Gilberto, el bolero de Puebla que resiste limpiando hasta 25 pares de zapatos al día
A pesar de los cambios urbanos y sociales, Jesús Gilberto aseguró que mantiene el mismo compromiso que aprendió de niño. Asegurándose de que cada cliente salga con el paso brillante y renovado.
En ese sentido, reveló que diariamente atiende entre 20 a 25 pares de zapatos, una labor que requiere no sólo destreza, sino de disciplina.
Delgado Sánchez informó que los precios se mantienen en rangos accesibles para cualquier trabajador o transeúnte que desee lucir un calzado impecable. Pues la boleada estándar alcanza los 30 pesos, mientras que para el calzado especial de 40 a 45 pesos.
Señaló que estos costos representan una resistencia económica frente a la cultura de lo desechable. Así como menores a lo que representaría adquirir productos de limpieza especializados.
Con décadas de experiencia en el oficio, aseguró que se ha convertido en un pilar para quienes buscan mantener el servicio en el Centro Histórico.
Aseguró que el trabajo de los boleros seguirá siendo indispensable en las calles de Puebla. Pues subrayó que lo que para muchos es un servicio rápido, para ellos se trata de preservar la imagen del poblano.
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Boleros en Puebla, el oficio que resiste en al menos tres puntos del Centro Histórico
Además del Pasaje del Ayuntamiento, el Corredor 5 de Mayo y el Paseo Bravo son algunos de los puntos donde los boleros aún mantienen vivo su oficio en Puebla.
A través de un recorrido realizado por CENTRAL, se constató que, a pesar de la popularización de los tenis, el aseador de calzado representa una resistencia cultural.
Desde las primeras horas del día, los boleros colocan sus tronos de madera y latón en puntos estratégicos que han presenciado la historia local por décadas.
En medio del caos comercial y el flujo incesante de peatones, los boleros son islas de calma en el Corredor 5 de Mayo. Aquí, los trabajadores del brillo han adaptado su servicio a la velocidad del peatón.
En este punto del Centro, el oficio se mantiene a través de puestos impecables que también funcionan como centros de información para quienes visitan la ciudad.
Por otro lado, el Paseo Bravo se mantiene como el refugio bajo la sombra de los árboles. Toda vez que los boleros de este parque no solo ofrecen lustre, sino compañía y conversación.
Hoy estos tres puntos representan la geografía del brillo en el Centro de Puebla. Mientras existan personas como Jesús, el oficio de bolero seguirá negado a ser silenciado.
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