Julia Abdalá Lemus y Manuel Bartlett, encabezaron el “Cártel del “huachi-diésel” desde la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El exgobernador poblano operó la compra de diésel de contrabando, que fue utilizado en las plantas generadoras de energía eléctrica.
Así lo dio a conocer Código Magenta, a través de una serie de reportajes. En los cuales informó que, esta nueva red criminal operada desde la CFE y con aparente complicidad del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
En su primera entrega, “Huachi-diésel: El cártel de la CFE”, se evidenció la forma en la que opera este cártel y en la que está involucrado Manuel Bartlett.
De acuerdo con la investigación, el “huachi-diésel” es el contrabando del combustible introducido en barcos, con cargas de hasta 25 millones de litros por entrega.
Este combustible llega a los puertos de Altamira, Tampico, Tuxpan y Progreso con entregas de hasta diez busques por semana. Este “huachi-diésel” no se vende a gasolineras; sino que son colocados en las plantas generadoras de energía eléctrica.
Ese huachi-diésel, comprado barato en Estados Unidos, de baja calidad, con alto contenido de azufre, es todavía hoy colocado en las plantas a través de empresas fachada, a un precio muy superior al que fue adquirido”.
Participación de AMLO en el “Cártel del huachi-diésel” desde CFE
Código Magenta advirtió que esta estrategia se realizó con premeditación, alevosía y ventaja desde Palacio Nacional.
Pues el expresidente López Obrador, satanizó las compras de gas natural realizadas por “neoliberales” a Estados Unidos, Perú y Ecuador.
Además de condenar la participación de empresas como Iberdrola o Sempra, que terminó por cancelar las compras de gas natural.
El segundo “golpe” fue cuando el exmandatario criticó las energías limpias, al señalar que era poco estético las turbinas eólicas de Mexicali. Lo que provocó que fueran canceladas inversiones de este tipo en la región.
Esto dio pie a la construcción de plantas de energías eléctricas en las penínsulas de Yucatán y Baja California, para hacer frente a los apagones.
¿En dónde entra el “huachi-diésel”?
El Gobierno federal invirtió más de dos mil 500 millones de dólares en centrales de ciclo combinado. Sin embargo, a pesar de que ya se concluyeron ambas plantas, estas no van a poder funcionar hasta después de 2027.
La principal razón es que a la CFE de Manuel Bartlett se le “olvidó” gestionar la construcción de los gasoductos que estas centrales requieren. Por lo que “sin gas no hay electricidad”.
Ahí es donde entra el “huachi-diésel”. La CFE a través de la empresa privada CFEnergía compra el diésel introducido ilegalmente a México. Mismo que sirve para hacer funcionar las plantas eléctricas.
CFEnergía al ser una empresa privada, no puede ser auditada por la Auditoría Superior de la Federación y de la Secretaría Anticorrupción. Por lo que sus contratos se mantienen en “opacidad”.
El 21 de marzo de 2025, la subsidiaria asignó un contrato de dos mil 642 millones de pesos a Mejicali Turbine Energy S de RL de CV. La empresa contratista se constituyó en agosto de 2023 y tiene como representante legal a Jorge Alberto Bonilla Achach.
El contrato en manos de Código Magenta evidenció que CFEnergía pagará mil 447 millones de pesos por el concepto de “suministro de combustible” por un plazo de 157 días.
Ese huachi-diésel, comprado barato en Estados Unidos, de baja calidad, con alto contenido de azufre, es todavía hoy colocado en las plantas a través de empresas fachada, a un precio muy superior al que fue adquirido. Y las enormes y multimillonarias ganancias son distribuidas entre contrabandistas, factureros, distribuidores y directivos de CFE, que hicieron de ese huachi-diésel el gran negocio del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. Todo un cártel criminal cuyo saqueo impactó severamente a Pemex y al Erario nacional”.
La red Bartlett-Abdalá
En su tercer entrega, “Huachi-diésel 3: La red Bartlett-Abdalá”, la investigación reveló la participación de Julia Abdalá Lemus. La pareja sentimental de Manuel Bartlett, quien ha sido relacionada con varios escándalos, que van desde la compra de inmuebles hasta recibir pagos de prestanombre de García Luna.
CFEnergía se comprometió a pagarle 9.2 millones de pesos diarios a Mejicali Turbine Energy por el concepto de “suministro de combustible”. El contrato estipula que la empresa de Jorge Alberto Bonilla tiene la facultad para obtener el diésel de manera independiente. El negocio no sería posible sin la política que desplazó al gas para darle entrada al huachi-diésel”.
Aquí es donde entra la figura de Abdalá Lemus, a quien se le señaló como la “arquitecta” de los negocios turbios en la CFE. Pues fue “fundamental” en determinar quiénes recibían las adjudicaciones directas para la construcción de las centrales de ciclo combinado de: San Luis Río Colorado, González Ortega-Mexicali, Valladolid IV, Mérida IV y Tuxpan.
Los pagos se realizaron a través de un Fideicomiso Maestro de Inversión; mientras que el operador financiero de los proyectos fue Miguel Reyes, directo de CFEnergía. El poblano, consultaba a Abdalá Lemus sobre las decisiones y actualmente forma parte del gabinete de Rocío Nahle.
La mano derecha de Miguel Reyes era Axel Rodríguez Batres, ex director de Operaciones de CFEnergía. Y quien también es sobrino del director del ISSSTE, Martí Batres.
La red Bartlett-Abdalá ha enfrentado serios cuestionamientos por negocios imposibles de comprender en la CFE. En 2021, Miguel Reyes avaló la asignación de 136 millones de dólares para la compra de 780 mil toneladas de carbón mineral térmico a una empresa sin experiencia, Troy T&D. Todo se procesó a través de CFEnergía”.
Por lo que la publicación de Código Magenta es solo la punta del iceberg de la red de corrupción al interior de CFE. Además, estas plantas no han logrado solucionar el grave problema de apagones que existen en la Península de Yucatán.
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