El expresidente del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés Mendoza, es responsable de que Puebla no tenga representación en el Senado al ceder a Néstor Camarillo Medina la primera fórmula en las elecciones de 2024.
Así lo evidenció la expresidenta estatal panista, Augusta Díaz de Rivera, tras presentarse a la elección del Comité Directivo Municipal (CDM) de la capital poblana.
En entrevista, indicó que su exlíder nacional debe estarse arrepintiendo de la alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego de que el exdirigente del tricolor, Néstor Camarillo, renunciara al partido quedándose con la senaduría.
Díaz de Rivera indicó que ella había solicitado la primera posición de la fórmula, sin embargo, en la negociación con el PRI, se la cedieron a Camarillo Medina, quien se la apropió.
Se debe de estar arrepintiendo Marko Cortés, yo le pedí a Marko Cortés la primera posición en la fórmula y él me dijo que no”.
La exdiputada local argumentó que Marko Cortés justificó su decisión al señalar que la candidatura a la gubernatura de Puebla era del PAN, por lo que el acuerdo era entregar la primera posición de la fórmula al Senado, mientras que el segundo puesto fue para la panista, Ana Teresa Aranda.
La panista calificó como un “error” y una “vergüenza” haber permitido que Camarillo Medina ocupara el lugar en el Senado, e instó a la dirigencia nacional a analizar la posibilidad o no de una alianza con el PRI.
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Que vean como nos fue en el pasado y que no haga alianzas que la gente ya rechaza, como por ejemplo el PRI”.
Culpan a Marko Cortés de dejar sin representación al PAN Puebla, pues Néstor Camarillo obtuvo la candidatura y luego dejó el PRI
Augusta Díaz de Rivera culpó a Marko Cortés de dejar sin representación en el Senado al PAN Puebla, luego de que Néstor Camarillo se quedó con la posición y abandonó el PRI para sumarse a la bancada de Movimiento Ciudadano.
De igual forma, fuentes al interior de ambos partidos aseguran que ya presentó su renuncia al PRI y su adhesión a la militancia en el partido “naranja”.
No obstante, esto demostró la incongruencia de Camarillo Medina, quien criticó en el pasado que exdiputados priistas se mantuvieran en el cargo tras abandonar el partido.
Néstor Camarillo los tachó de “traidores” e incluso inició un proceso de expulsión en su contra. A pesar de que estos ya habían presentado su renuncia a la militancia del PRI.
El movimiento en el Senado provocó que el PRI perdiera su representación en la vicepresidencia de la Mesa Directiva y lo colocó como la cuarta fuerza política en la Cámara Alta, por detrás del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
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