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Al ahuyentar a una jauría que estaba a punto de atacar a una mujer, un grupo de personas encontraron el cráneo de un niño en la colonia Loma Bonita Caleras de la ciudad de Puebla.

La mañana del 12 de abril de 1984, la señora Judit Osorio escuchó a su hijo gritar que unos perros se comían a un monstruo.

Cuando percibió los ladridos, la señora salió de su vivienda e intentó, con una escoba, asustar a unos perros que arrancaban la piel y el cuero cabelludo de un cráneo.

La jauría trató de atacar a la mujer, pero, al pedir auxilio, sus vecinos lograron espantar a los perros.

Encuentran en abril de 1984 un cráneo de un niño la colonia Loma Bonita
Fotografías del periódico que muestran donde se encontraron al cráneo de un niño. Creditos: El Sol de Puebla

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Barranca

Cuando llegaron a lugar del hallazgo, los agentes del Ministerio Público analizaron el cráneo de un niño, de unos 12 años, y observaron que tenía la masa encefálica en la colonia Loma Bonita Caleras.

En una barranca, el médico legista Manuel de la Vega encontró, afuera de una bolsa negra, un cuerpo sin sus extremidades.

En el tórax, el médico observó señales de tortura e indicios de que el niño fue victima de abuso sexual.

Miguel Ángel Capilla, quien avisó a las autoridades del hallazgo, localizó, cerca de la barranca, un pantalón de pana y ropa interior. Sin embargo, por la basura que había en el lugar, los policías dudaron que las prendas fueran del niño.

Días después, los agentes de la seguridad pública informaron que el homicida cercenó, con una sierra industrial, el cuerpo de su víctima.

Un periódico local informó que el caso se asemejaba a los crímenes que cometió José de la Luz Sánchez, “La Pequinesa”, quien recibió una sentencia de 28 años en prisión por el asesinato y violación de cinco niños.

Sin rastro

Al conocer la noticia del hallazgo del cráneo, 15 padres de familia, que reportaron la desaparición de sus hijos, se pusieron en contacto con las autoridades.

Los policías pensaron que el cráneo era de uno de los hermanos Silva, pero con una superposición craneofacial descartaron esa posibilidad.

La mañana del nueve de abril, Gabriel y Raúl Silva, de 9 y 10 años, salieron de su casa, con el uniforme del colegio La Fragua, porque iban a anotar las tareas que debían realizar durante las vacaciones.

Encuentran en abril de 1984 un cráneo de un niño la colonia Loma Bonita
Mediante una superposición craneofacial, las autoridades comprobaron que el resto óseo no coincidía con los rasgos fisionómicos de los hermanos Silva, niños que no regresaron a su casa cuando fueron a su escuela para anotar las tareas que iban a realizar durante las vacaciones. Creditos: El Sol de Puebla

Debido a su tardanza, sus familiares los fueron a buscar y descubrieron que en la escuela no hubo actividades.

Con información de Gustavo Paz Bretón, reportero del periódico El Sol de Puebla. Fondo: Hemeroteca Pública “Juan Nepomuceno Troncoso”, perteneciente a la Secretaria de Cultura del Estado.

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