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El crimen organizado evolucionó sus tácticas, adoptando el uso de drones o Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) y Artefactos Explosivos Improvisados (AEI) en México. 

La combinación letal ya se ve en conflictos internacionales como el de Rusia y Ucrania, pero representa una nueva y peligrosa amenaza para México. Así lo señala el experto Eduardo Vázquez Rossainz en un artículo para El Heraldo de Puebla. 

Los grupos criminales en México encontraron en los VANT y AEI una forma de desarrollar capacidades terroristas de bajo costo y fácil acceso.  

Los VANT, popularmente conocidos como drones, no solo se usan para ataques aéreos, sino que también son cruciales para el reconocimiento de terreno, vigilancia y seguimiento de adversarios.  

Por otro lado, los AEI, que incluyen minas antipersonales y coches bomba, permiten a estos grupos ejecutar operaciones de alto impacto. 

Una de las razones clave para la adopción de estos explosivos es poder neutralizar los Vehículos de Combate Blindados Improvisados (VCBI). Estos también se conocen como “monstruos” y los usan grupos rivales. 

Estos vehículos blindados son vulnerables a potentes cargas explosivas colocadas a nivel del suelo o a lanzacohetes, tácticas que detectaron en varios estados del país. 

Aunque el uso de AEI y drones no es nuevo en México, se volvió una táctica generalizada en 2025 por parte de grupos del crimen organizado. 

Los incidentes se focalizaron principalmente en Guanajuato, Chiapas, Tamaulipas, Michoacán y Chihuahua, pero se detectaron en 25 de los 32 estados del país. 

Los criminales comprendieron que estos artefactos les permiten controlar territorio e intimidar a sus adversarios de forma económica y eficiente. La facilidad de fabricación, usando materiales como pólvora, pentrita y otros explosivos industriales, facilita su abastecimiento y entrenamiento. 

Alertan sobre el uso de drones y explosivos en manos del crimen organizado en México 
Hombre dirigiendo dron. Creditos: Especial

Crimen organizado usa drones para tráfico de drogas y vigilancia 

El Centro de Estudios Estratégicos de La Haya documentó el uso de drones por parte de cárteles y otras agrupaciones del crimen organizado en México desde 2010. 

Su implementación se divide en tres dimensiones operacionales: el tráfico de drogas en la frontera, la vigilancia de territorios en disputa y los ataques contra militares y adversarios. Algunos de estos VANT incluso pueden controlarse de forma semiautónoma con inteligencia artificial. 

La amenaza se intensifica con la disponibilidad de equipos comerciales, como los de la compañía china DJI, que dominan el 80% del mercado global.  

Estos drones pueden transportar cargas de hasta 70 kilos, lo que incrementa significativamente el potencial de daño en un ataque aéreo. El desvío de equipos diseñados para fines pacíficos hacia la violencia se convirtieron en un grave problema de seguridad.

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Vázquez Rossainz advierte que el panorama se torna aún más sombrío con la inminente transmisión de conocimientos desde escenarios de guerra como el conflicto entre Rusia y Ucrania. 

En este conflicto, los VANT y AEI, combinados y operando con tecnología de fibra óptica para evadir contramedidas de guerra electrónica, se convirtieron en la herramienta bélica más eficiente y difícil de detectar. 

La presencia de mercenarios mexicanos y colombianos vinculados con grupos delictivos transnacionales en este conflicto global es una señal de alto riesgo. 

Según el autor, es “solo cuestión de tiempo” para que estas tácticas letales y avanzadas se usen en territorio mexicano. Lo que elevaría la amenaza a un nuevo nivel de violencia y sofisticación. 

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Edmundo Velazquez

Edmundo Velázquez

Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y cursó la maestría en Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos...