Madres solteras y discriminación.

La sociedad mexicana es una sociedad con una visión conservadora, profundamente arraigada en los distintos estratos sociales. El sexismo, el machismo e incluso la misoginia han sido factores dominantes de nuestra cultura.

Una cultura que mide con doble y distinto estándar la misma conducta, en

hombres que en mujeres. En México ser madre soltera es cargar con un estigma negativo, de una mujer fuera del modelo tradicional de familia, fuera del “deber ser”, una mujer que ha asumido la jefatura de una familia monoparental, por decisión, o por obligación (porque su pareja decidió no construir una familia y asumir la paternidad de los hijos o hijas) y que, en lugar de generar reconocimiento y respeto por parte de la sociedad, genera prejuicios.

Una mujer a la que injustamente se le llama de forma discriminatoria, buscando señalarla, burlarla, y hasta humillarla, cuando lo único que está haciendo, es avanzar, con sus hijos en contra del sistema. Un sistema diseñado con una visión patriarcal.

¿Por qué la carga negativa y el estigma va sobre la mujer, la madre soltera que asume la crianza de forma unilateral, y no sobre el hombre, quien de forma irresponsable y egoísta se desentiende de la crianza y la paternidad?

En México, y en la región de  Latinoamerica, las madres solteras son víctimas de discriminación, basada en prejuicios sociales pero también en mandatos religiosos. Las características de una madre soltera no encajan en el modelo tradicional de familia y aunque se hacen grandes esfuerzos por deconstruir estos modelos y combatir los prejuicios sexistas y los estereotipos de género, lo cierto es que la discriminación continúa, por parte de la sociedad, pero también por parte del Estado.

La sociedad que tolera y reproduce discursos a manera de burla como el de la mamá luchona, hasta el Estado, que violenta los derechos de las madres solteras trabajadoras, eliminando programas como las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo. Decisiones tomadas sin considerar las necesidades y el apoyo insititucional que mujeres jefas de familias monoparentales, requieren.

En México existen aproximadamente 14 millones de madres solteras. Mientras que de las madres casadas o unidas solo trabajan el 38.6%; la participación en el mercado laboral de las madres solteras, alcanza un 69%, sin embargo casi la mitad, un 44% de ellas, no tienen prestaciones por el trabajo que realizan.

De acuerdo a datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo  2020, únicamente 11.4% de las madres solteras mexicanas, tienen acceso a cuidados maternos en su trabajo, es decir tienen acceso a guardería para sus hijos e hijas, o a algún tipo de apoyo para sus cuidados.

El escenario para las madres solteras es complicado, y el Estado mexicano tampoco está haciendo mucho para apoyarlas, pues de acuerdo al mismo estudio, 7 de cada 10 madres solteras no reciben ningún apoyo gubernamental.

Esta realidad debe comprometernos a hacer una reflexión sobre la carga que ponemos en este sector vulnerable de la población, porque además de que solo las juzgamos a ellas, y no a ellos, quienes pueden seguir embarazando y abandonando mujeres; tampoco estamos acompañandolas en sus demandas para tener una vida más digna.

Por eso es tan importante avanzar en 5 sentidos:

1.- entender que la maternidad debe ser deseada, voluntaria, libre y decididia; y que la sociedad debe respetarlo,  porque vivimos en una sociedad con grupos  “provida” que exigen a las mujeres parir, pero que se les olvida ser provida digna de todas y todos una vez nacidos.

2.- educar sin estereotipos de género, las niñas deben saber que ser madres no es el futuro de todas las mujeres, que es una decisión, no una obligación; y a los niños educarlos en el respeto y la igualdad, despojando la crianza machista que ha prevalecido por tantos años en México.

3.- comprender que todas las madres necesitan redes de apoyo, pero más las madres solteras, y que como sociedad lo mínimo que podemos hacer es dejar de estigmatizarlas y condenarlas y por el contrario respetarlas y apoyarlas.

4.- saber que las necesidades de las madres solteras no son solo de cuidados sino que también enfrentan problemas de ansiedad, depresión, alimentación, falta de vivienda, y de salud, por eso sumarnos a las exigencias para que se mantengan programas como las escuelas de tiempo completo y las guarderías son tan importantes. Porque solo a través de esos programas con perspectiva de género es que más mujeres pueden incorporarse al mundo laboral para tener una vida de mayor calidad tanto ellas como sus hijos e hijas.

5.- tener mayor sensibilidad social, porque las madres solteras están criando contracorriente, porque están trabajando en un entorno  diseñado por y para hombres, porque hacen sacrificios que nosotros ni siquiera imaginamos, y que sentirnos superiormente morales para señalarlas y juzagarlas no exhibe más que nuestro privilegio y nuestra ignorancia de la realidad.

No son mamás luchonas, son mujeres criando a contra sistema. Y eso en un país como México es injusto y condenable. Reconocimiento y respeto a las madres solteras.

Marea Púrpura

Marisol Calva

Marisol Calva

📢Feminista 💜 en lucha por nuestro derecho a decidir 💚 #SeráLey | Politóloga