“Los conflictos cuestan dinero y retrasan decisiones clave” Por Gay Hendricks
Hace unas semanas empezamos a trabajar las proyecciones presupuestales para el siguiente año. En México es claro que se empieza a sentir el efecto inflacionario, por ejemplo, este indicador en canasta básica se empieza a sentir ya muy cerca del 6%, pero para la actividad industrializada (no subyacente) ya anda muy cerca del 11%.
Sin embargo, en este momento nos encontramos en camino opuesto a lo que está sucediendo en Estados Unidos. En esta columna comentaré lo que está sucediendo con la inflación y tasas de interés en este país, para poder comprender lo que sucede en México.
Recordando un poco de las clases de economía básicas, la tasa de interés y la inflación están muy relacionadas. Si la inflación es alta debido a que se está incrementando el gasto agregado, entonces se eleva la tasa de interés para reducir el gasto; y al revés, si no hay gasto y la inflación es baja, entonces se baja el interés para promover el consumo.
Entonces, ¿qué pasa en los Estados Unidos de América?, en este momento se ha logrado controlar la inflación, en comparación de cómo estaba en la época de la pandemia, para el cierre de agosto no superaba los 2.5%.
Pero, aquí viene el cuestionamiento principal, ¿por qué la FED anunció que reducirá la tasa de interés de 5.25% a 4.75%? Pues al parecer, para la FED no es una buena señal que la inflación bajara o se estancara, porque esto se traduce en baja de ingresos y una posible deflación en el mercado. Con esto, la FED está tratando de incentivar el mercado al promover se incremente el gasto agregado, es decir ¡la FED quiere inflación!
Por el lado de la inflación, podemos decir que esta va relacionada con el crecimiento, y este último con el empleo. La tasa de desempleo en USA se ha ido de 3.7% a 4.4%, es un indicador clave de que hay una desaceleración económica en el país vecino. De aquí podemos deducir muchos elementos por los que la FED decidió bajar las tasas de interés.
Para México esta decisión se puede traducir en tres cosas, una, que puede resultar más barato pedir prestado en dólares – incremento de demanda de dólares– que, en pesos mexicanos, lo cual haría que el peso se devaluara. Sin embargo, este fenómeno de tener tasas más bajas como competencia, ya lleva mucho tiempo, es decir, el mercado ya está en equilibrio.
Dos, al haber más consumo se incrementarán las exportaciones mexicanas, lo cual podría promover, indirectamente, más inflación para México.
Tres, las tasas de interés en México son más atractivas, esto puede tener como consecuencia que algunas inversiones decidan migrarse a México.
Pues bien, amigos, si eres comerciante o empresario, mi predicción es que no habrá recesión en Estados Unidos, que terminaremos con inflación en México cercana al 7% subyacente y 12% no subyacente, así como que el peso tendrá un beneficio en su cotización.
Comentarios: Jorge.medinasal@gmail.com

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