Estas historias no deben cargarse solos, si tan sólo fuéramos más empáticos

Lamento tanto haber cruzado miradas contigo, pude contemplarte a los ojos aunque los tuyos ya veían hacia un lugar en donde seguro eres más feliz

Observe tu cuerpo inerte unos metros antes cuando las autoridades nos pedían desviarnos a otro carril, cuando me acercaba pensé en un accidente de moto quizás y que seguramente habías caído de una moto pero percibí que no llevabas casco, un atropellamiento o quizás la idea más descabellada, te tiraste del puente.

Fue en ese momento que pase a un lado y encontré tu mirada fija hacia la nada, tus ojos me transmitieron que ya no pertenecías a este mundo y sólo me persigné e hice una oración por quien fueras.

Al otro día recordé el suceso y entonces consulté las redes sociales y pude conocer más de tu historia, de forma inicial leí tu mensaje de despedida, quizás estoy muy acostumbrado a tratar de mirar las mejores cosas de todo, leí un mensaje optimista donde invitabas a otros a ser felices, disfrutar la vida como tú lo hacías cuando el sol acariciaba tu piel o cuando caían algunas gotas de lluvia. Entendí un discurso de amor a mamá más que el de un reproche y sobre todo te ví feliz en muchas de las fotos que los medios compartieron. De momento no creía que alguien que compartía un mensaje de amor para despedirse pudiera tener ese triste final.

Más tarde mis alumnos hablaron del tema y decidieron leer en voz alta este último texto, la interpretación fue distinta escuchándolo desde otro enfoque percibí la soledad y la falta de un sentido, mirando más posts en X, ubiqué un par de fotos que tuvimos de sitios en común, sería mucha la casualidad que hubiéramos compartido en el mismo momento ese espacio como ocurrió minutos después de tu partida de este mundo cuando tu cuerpo estaba inerte, me consternó verte sonreír y pensar en tantas personas que tenemos a nuestro alrededor en todos los lugares que frecuentamos sonriendo sin saber si en el fondo están viviendo una crisis que puede llevarles a cometer un acto que atente contra sus vidas. 

Al final la olas de “tweets” concluían con una frase demoledora, la circulación se ha reabierto, circulación despejada, avance continuo en la zona…

Así terminó tu historia y el mensaje que de manera indirecta quizás quisiste compartir, el mundo sigue, olvida y avanza sin que nos detengamos a reflexionar este triste hecho, tu último discurso, que es el que me quiero quedar, vive la vida y aprende a ser feliz. 

Hoy le comparto este propósito amigo lector para poner en práctica “escucha a los demás con el mismo respeto con el que queremos que nos escuchen cuando hablamos”

Estas historias no deben cargarse solos, si tan sólo fuéramos más empáticos y atendiéramos esos primeros llamados de auxilio que todos en algún momento de nuestras vidas expresamos a los demás, si tan sólo no viviéramos en la indiferencia…

Reafirmo como conclusión este mensaje, Disfrutemos la vida y comencemos nuestras jornadas con una gran actitud, ayudemos a quienes no lo miran así, porque la vida se trata de vivirla y tenemos todo para ser felices. 

Con cariño para Yusvely Mariann

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Comunicólogo reconocido por el Ayuntamiento de Puebla como “Poblano distinguido”. Productor de contenidos para espacios de prensa, radio y medios digitales, los cuales utiliza para la difusión de...