Dario Mendoza

Posted inCoordenadas Electorales

Darío Mendoza

Sucesión

Hace tres semanas empezó el proceso de la sucesión presidencial, con una abierta precampaña protagonizada por las corcholatas de Morena; aunque legalmente no sea el momento marcado por las leyes, y se le llame de distintas maneras para simular el proceso, como tantas cosas que simulamos en México.

Así que luego de tres semanas podemos ver no sólo lo que dicen los aspirantes de Morena, sino como lo dicen. En un concurso que no está de cara a la sociedad, sino de cara al presidente, peleando por quien garantizará la continuidad.

Marcelo Ebrard, háganme suyo. Marcelo tomó una decisión arriesgada al hacer la propuesta para crear la Secretaría de la Cuarta Transformación y que sería encabezada por el hijo del presidente. Es decir, Ebrard quiere ganarse la voluntad presidencial a como dé lugar, no importa si ahora pierde un segmento de la población moderada que lo apoyaría.

Decisión que muchos atribuyen a una súper estrategia, pero que en los hechos no queda bien ni con el presidente ni con un sector de simpatizantes. Este lance nos recuerda cuando José Meade le decía a las estructuras del PRI: “háganme suyo”, cuando renunció para competir por la presidencia de ese partido en 2018.

Adán Augusto, camina a gusto. Se le ve sereno, emulando en todo al presidente y reafirmando que, con él, continuaría con la tendencia de estos años donde cada día hay un pleito. Así, el exsecretario de Gobernación descalifica a los medios, sigue con el tema de santificar la pobreza y que los ricos son los villanos. Y usa frases, palabras y tonos para parecerse al presidente y le ayuda el acento tabasqueño que tiene por naturaleza.

Adán está confiado, sabe que en la política no hay nada escrito; y está ahí, como un estelar bateador emergente por cualquier resbalón de Claudia, garantizando mejor que nadie la continuidad más extrema y dura de Morena.

Claudia Sheinbaum forzando la sonrisa. Claudia Sheinbaum ha empezado su precampaña con un rostro nervioso, estresado. Su lenguaje corporal la traiciona, sonríe a fuerza. No parece cómoda con sus recorridos. Los estrategas de Ebrard lo saben, por eso se lanzan con la frase: Sonríe, todo va a estar bien. Es una forma de contrastarla de manera indirecta.

En esta etapa temprana, Claudia ha querido mostrar músculo con grandes concentraciones, pero las redes no perdonan y suelen tomar las fotos de sillas vacías. El equipo de Sheinbaum no hace caso a los manuales donde se indica que, al principio, y sobre todo en precampaña, se deben privilegiar lugares cerrados y desbordados para que los medios capten escenas que fortalezcan la imagen y no escenas que terminan por decepcionar incluso a los seguidores más duros.

Pero no hay que perder de vista que el presidente López Obrador ha dicho que él no va a cometer el error de Lázaro Cárdenas en la sucesión presidencial. Cárdenas terminó por elegir al moderado Manuel Ávila Camacho, en lugar del más afín a su proyecto de izquierda, que era el general radical Francisco J. Múgica.

Así que, de acuerdo con sus propias palabras, se ve muy difícil que opte por Ebrard. Los finalistas son hasta ahora, Claudia y su paisano Adán. También al presidente le gusta el estilo de Echeverría, quien, en la sucesión presidencial de 1976, jugó todo el tiempo con que Mario Moya Palencia era su favorito y terminó por elegir a López Portillo.

En estas semanas la conversación noticiosa la acaparó mediáticamente el proceso preelectoral de Morena. Hasta este fin de semana parecía haber ya una serie de reglas mixtas para elegir al candidato opositor. Importa el proceso, sí; pero más importante será la narrativa y la credibilidad de ese candidato que surja de ese proceso, para que veamos una gran pelea. Por ahora la sucesión va en marcha, mientras el árbitro electoral ha perdido las tarjetas.

“Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”
Aldous Huxley

MANTENTE AL DÍA CON TODO LO ÚLTIMO EN NUESTRO CANAL DE TELEGRAM

Te puede interesar:

BonoBus BUAP
Dario Mendoza

Darío Mendoza

Darío Mendoza Atriano es consultor en comunicación política y manejo de crisis. Asesora a líderes políticos y del sector privado, en México y Centro América.