La importancia de la colonia Tabacalera de la Ciudad de México (CDMX) para la historia de la Revolución Cubana resurgió con el retiro de dos estatuas. Las de los revolucionarios Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.
La colonia, localizada en el corazón de la CDMX fue el punto de encuentro y planeación crucial para los revolucionarios cubanos. Además, fue un centro de operaciones clave para ambos en el exilio.
El primer encuentro entre Fidel Castro y el Che Guevara ocurrió en 1955. Después de ser liberado de prisión en Cuba, Fidel Castro llegó a México con la intención de organizar un movimiento revolucionario.
Coincidentemente, el Che Guevara se encontraba en la Ciudad de México. Se conocieron en el departamento de María Antonia González, ubicado en la calle José Emparán 49, en la colonia Tabacalera.
Este encuentro fue fundamental. Ahí se dio una primera conversación “de 10 horas” que selló la alianza entre ambos.
La colonia Tabacalera de la Ciudad de México también fue el centro de planificación y conspiración rumbo a la Revolución Cubana. Después de ese primer encuentro, la colonia y sus alrededores se convirtieron en un lugar recurrente para las reuniones clandestinas.
También, el Café La Habana, ubicado en el centro de la ciudad, estuvo ligado a la actividad de los revolucionarios. Ya que fungió como otro punto de encuentro para que ambos revolucionarios conspirarán contra el régimen de Fulgencio Batista.
Integrantes de la Revolución Cubana vivieron en la zona de la colonia Tabacalera
Tanto Fidel Castro como el Che Guevara, junto con otros miembros del “Movimiento 26 de Julio”, vivieron en la zona de la colonia Tabacalera.
Así como otras colonias de sus alrededores durante el tiempo que estuvieron en México, preparándose para la expedición del yate Granma.
Aunque la expedición del Granma partió de Tuxpan, Veracruz, fue en la Ciudad de México, donde se gestó la idea.
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Por lo que en la colonia Tabacalera se formó el equipo inicial y se delinearon los primeros pasos de la insurrección que eventualmente llevaría al derrocamiento de Batista y al triunfo de la Revolución Cubana.
Debido a esto se colocaron las estatuas de Fidel y el Che para conmemorar la presencia de revolucionarios en esta área de la Ciudad de México.
Al ser retiradas por órdenes de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, se generó la polémica que algunos critican como un intento por borrar la historia.
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